Archivos de etiqueta

2 artículos

Acto lanzamiento de Las Dianas

Publicado por Convocatoria el
0 3
Genero
Acto lanzamiento de Las Dianas

LAS DIANAS, espacio de género en CONVOCATORIA SEGUNDA INDEPENDENCIA hizo el acto de lanzamiento en La Plata: 

En el marco del 34 encuentro de mujeres en la ciudad de la Plata, las mujeres de Convocatoria Segunda Independencia compartimos la construcción de nuestro espacio de género al que  llamamos orgullosamente Las Dianas. Nuestra querida Laura Taffetani, luchadora incansable, inicio la conversa contando el por qué del nacimiento de Las Dianas, celebrando la presencia de valiosísimas compañeras y compañeres protagonistas de distintas luchas a lo largo de todo nuestro territorio.

Invitando a Caro Alac compañeraza entrañable, activista  sindical de ATE RIO NEGRO y comprometida de Convocatoria , sobrina de Diana Alac quién nos conmovió a todxs  relatando la inmensa historia de lucha de la mujer a la que elegimos homenajear dándole su nombre a nuestro espacio. Y en ella reconocer y recuperar la lucha de tantas mujeres q dieron la vida convencidas de que un mundo justo y digno es posible. 

María Elena Cauquoz gran compañera de la primera hora de Convocatoria toma la palabra para profundizar sobre el sentido político de Las Dianas. 

También se sumó el testimonio de Claudia Villalba, hija de Carmen,  presa política que pertenece al Ejército del Pueblo Paraguayo. Claudia, una joven que nos conmueve  con su claridad política, nos cuenta orgullosa que su madre no renuncia a la lucha a pesar de las infrahumanas  condiciones del sistema carcelario Paraguayo. Potentes voces con sus cantos interrumpen la mateada y nos llaman a la puerta. Son Las Guerreras. Cientos de compañeras al ritmo de redoblantes y tambores que se asoman al encuentro para homenajearnos. Bailamos, reímos y lloramos con ellas mientras cantamos felices y convencidas que algo grande vamos gestando.  

Continuamos la charla con la palabra de la enorme Emilia Vasallo, madre de Paly Alcorta nuestro norte junto con Ines Alderete, madre de Marcos Acuña, referentes de la Marcha Nacional contra el Gatillo Fácil en contra del Estado asesino. Avanzamos y la fuerza de tantas luchadoras acompañó cada relato…Rosana HIJA de Nestor Miguel Roldán compañero desparecido en Mar del Plata, Gabi, Mariela y las compañeras de Territorial de Florencio Varela, impresionante claridad política de  Mary la Uruguaya, la Vasquita y de cada una de las compañeras y compañeres presentes con las que construimos este momento.

Desde la cordillera Patagónica le tocó la tarea de cerrar esta mateada a Marce Cano luchadora con mucha historia en cada batalla que se da en el sur, sintetizando la jornada al plantear que el patriarcado sólo se va a caer si destruimos el capitalismo.

 Quedaron muchas voces por escuchar, a la espera de nuevas conversas. 

Era la hora de encontrarnos con cientos de miles de mujeres y disidencias, en las calle para marchar juntas en este día histórico e inolvidable.

Documento Fundacional Las Dianas

Publicado por Convocatoria el
0 5
Categories
Documento Fundacional Las Dianas

EN HONOR Y HOMENAJE A DIANA ALAC Y A PARTIR DE ELLA DE TODAS
LAS MUJERES QUE HAN LUCHADO Y DIERON SU VIDA POR UNA PATRIA
LIBERADA

DIANA ALAC fue una gran dirigente, de una de las estructuras organizadas
revolucionarias en los años Setenta. Organizó y dentro de ella fue una de las dirigentes de la Rama Femenina de la Tendencia Revolucionaria.
Organizó y condujo grandes luchas obreras protagonizadas por mujeres y
también por hombres.
Todavía se la puede recordar al frente de una columna de veinte mil obreros, conduciendo a los Trabajadores y Trabajadoras que salieron masivamente desde decenas de fábricas de la Zona Norte marchando por la General Paz en aquellas históricas jornadas de 1975, enfrentando al Gobierno de Isabel Perón y López Rega. Estamos hablando del histórico «Rodrigazo».
DIANA ALAC fue una luchadora, una dirigente de trabajadores y trabajadoras.
Fue una revolucionaria. Vivió para luchar por la Liberación Nacional y construir una Argentina sin explotadores ni explotados. Una Patria Socialista.
DIANA ALAC fue además una oficial de la Organización Montoneros. Y en ese carácter compartió estructuras, ámbitos de funcionamientos y luchas políticas y militares junto a sus compañeros varones.
Su figura se inmortalizó en aquel discurso encendido de un 26 de Julio de 1974 de un Luna Park repleto y desbordante de miles mujeres revolucionarias y montoneras, instándolas a luchar contra la Burguesía y contra el Imperialismo, donde llamó a no dar cuartel en la lucha contra la burocracia política y sindical peronista -que era parte del Gobierno- y que se derechizaba día tras día.
Jamás pesó en Diana que la lucha de clases se desarrollara contra un
Gobierno elegido por voto popular. El voto no dice nada o dice mucho cuando se traiciona el mandato del pueblo y se elige el camino de profundizar la explotación capitalista. Por eso Diana Alac no titubeó (como hicieron muchos y muchas) cuando hubo que enfrentar al propio General Perón.
Diana Alac luchó hasta el último minuto de su joven vida. Hoy es una más de los miles de desaparecidos y desaparecidas de nuestro Pueblo.

Las compañeras de Convocatoria SEGUNDA INDEPENDENCIA de La
Patagonia levantamos ahora el nombre de Diana como una referente de las
luchas reales y concretas. De las luchas colectivas. Porque para nosotras no
hay lucha sin Organización Política que las conduzca.
No hablamos de luchas individuales. Hablamos de luchas por el Poder que son necesariamente colectivas. Hablamos de luchas para construir otra Sociedad.
Y en esas luchas y en la historia de esas luchas nos reencontramos con DIANA ALAC.

LAS LUCHAS DE GÉNERO EN EL MARCO DE LAS LUCHAS DE CLASES
 
Partimos de una concepción clasista y combativa, decisivamente de lucha
frente al sistema  patriarcal y capitalista, sin aceptar y no ningún tipo de opresión.
Y desde ese lugar nos dirigimos a nuestras hermanas, latinoamericanas, de
pueblos originarios, argentinas  y del mundo respetando la diversidad de
género.


INTRODUCCIÓN:
LAS DIANAS partimos de la base de que en la lucha de género se encuentran compañeras con distintos posicionamientos ideológicos, en el caso nuestro pensamos que esa lucha de género jamás puede estar escindida de la lucha de clases y de la lucha anti imperialista.
Es imposible para nosotras concebir ninguna liberación sectorial o de género si no se la inscribe en la lucha por la toma del Poder (en Argentina o en cualquier lugar del mundo) que permita construir una sociedad que pueda hacer posible ese objetivo.
En ese camino entendemos que la lucha anticapitalista y la lucha
antiimperialista van juntas, y es en esa lucha donde se entrelazará también la de género, sin las cuales será imposible alcanzar la liberación real de los seres humanos.
Instamos a las compañeras, las jóvenes, las mayores,  las Trabajadoras, las
trans, las que pertenecen a diferentes opciones sexuales a integrarse a Las
Dianas para avanzar en este camino que proponemos.


LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN NUESTRA VISIÓN DE LA HISTORIA
Tanto en Latinoamérica como en la Argentina las mujeres fuimos y somos
objeto de políticas represivas cruentas y feroces, pues las rebeliones y las

luchas por la dignidad de nuestros pueblos siempre fueron violentamente
reprimidas, pero en las mujeres mucho más, pues especialmente no se les
perdonaba que ocuparan otro lugar que el que las clases dominantes le tenían reservado.
La imposición del sistema capitalista y patriarcal en nuestra América destruyó las formas de organización política, cultural y comunitaria sostenidas por los pueblos a través de los siglos. Y ello tuvo impacto necesariamente en nuestros pueblos originarios dado el rol fundamental que otorgan a las mujeres en sus culturas.
A partir del primer colonialista que pisó nuestra América comienza una guerra interminable hasta ahora, con altísimos niveles de enfrentamiento en algunos períodos importantísimos que se caracterizaron siempre por un alza en las luchas de nuestras poblaciones.
Y en esas luchas, en esa guerra no concluida hasta ahora, las mujeres
latinoamericanas y argentinas han tenido un rol protagónico, a la cabeza
muchas veces y otras veces acompañando en forma imperceptible pero no por eso menos necesaria. Sin el rol imprescindible que cumplieron esas luchas no hubieran sido posibles, aunque a veces la historia haya sido injusta y las haya invisibilizado.
El colonialismo español, inglés y portugués ha producido grandes genocidios en Nuestra América, en los que los pueblos originarios fueron masacrados sin piedad o sometidos a la peor de las explotaciones. Millones de seres humanos asesinados, y entre ellos las mujeres, a quienes les tenían reservadas la servidumbre y la explotación al servicio de la oligarquía.
La “Memoria larga” de las luchas de los pueblos, nos dice que las mujeres,
nuestras hermanas latinoamericanas, fueron parte de esas luchas junto a los hombres  pero además fueron el objetivo principal del genocidio colonialista para garantizar el exterminio de los pueblos. En todos los hitos de la historia latinoamericana siempre hemos sido las mujeres las más castigadas, las más masacradas, las más humilladas.  Aún así,  no pudieron evitar que trasciendan en la historia, grandes líderes, Cacica Gaitana, India Juliana, Micaela Bastidas Puyucahua, la compañera del Gran Tupac Amaru, asesinados ambos con la peor crueldad,  o Bartolina Sisa, solo para dar dos ejemplos entre miles de mujeres originarias que fueron muertas en las grandes batallas libradas por los Pueblos originarios junto a sus compañeros, sus hijas e hijos.
Ahí las vemos a las collas y las Quilmes luchando contra los españoles en las insurrecciones de los Valles Calchaquíes en la actual provincia de Jujuy a más de dos mil quilómetros de nuestra actual Buenos Aires. Cien mil Quilmes fueron a prisión -en su mayoría mujeres junto con sus niños y niñas- y fueron obligados a caminar dos mil quilómetros hacia el Sur, hacia Buenos Aires. Sólo llegaron 15 mil mujeres heroicas guerreras de lo que después fue la Argentina.
Las vimos por cientos en la hermana república de Chile, colgadas de los
árboles en las rebeliones de Caupolicán.

Como actualmente sucede con la lucha inclaudicable de las mujeres mapuches y de otros pueblos originarios de  Latinoamérica en defensa de su  territorio ancestral.
Ya más cerca en el tiempo, hacia fines del siglo XVII cuando nuestros patriotas latinoamericanos irrumpen con furia contra tantos siglos de genocidio y explotación, también estuvieron las mujeres como parte indispensable de ese proceso.
Podemos nombrar a compañeras como la Gran Manuela Saenz, la compañera del Libertador Simón Bolívar y alta oficial del Ejército de lo que fue en esos años la Gran Colombia. “Yo soy la amante de Bolivar y lo amo” dijo, “pero las jinetas de coronel no me las gané en la cama del General, sino en los campos de batalla contra los realistas”
Ella representa uno de los íconos del feminismo en Latinoamérica y en el
mundo, con el desafío que ello significaba serlo en el Siglo XVII.
Manuela formó parte de la comitiva de  100 mujeres reconocidas como “Caballerezas de la Orden del Sol” que fueron condecoradas por su heroísmo y arrojo en las batallas por otro grande de la época, nuestro Libertador General San Martín.
Iniciado el proceso de nuestra Primera Independencia, y se conforman las
primeras milicias patrias, las mujeres (argentinas ya) no dejan de poner su
cuerpo, su espíritu y sobre todo su sangre, en las luchas independentistas.
Ahí está la famosa Juana Azurduy, gran Capitana de nuestros ejércitos patrios, que al mando de mujeres y hombres soldados, desarrapados, mal armados, y en las peores condiciones contuvieron los poderosos ejércitos españoles, los más modernos y mejor entrenados de la época.
También podemos nombrar a María de los Remedios del Valle la negra esclava que luchó en los ejércitos libertadores, que llegó a ostentar el grado de Coronela.  Valiente como pocos, perdió su compañero  y cinco hijos en
combate, fue hecha prisionera y torturada,  sin embargo, escapó y siguió
luchando. Se  la llamó Madre de la Patria y condujo cientos de hombres en
batalla, hombres blancos muchos de ellos, a pesar de ser una negra que había sido esclava.
Cientos de mujeres fueron masacradas, hechas prisioneras, violadas,
asesinados sus hijos e hijas, sometidas a esclavitud en las guerras
independentistas.
Las mujeres ya con la Argentina como nación, fueron el pilar fundamental en todo el proceso de más de cincuenta años de guerras civiles donde se
enfrentaron encarnizadamente dos proyectos de país. Uno de ellos dirigido por las clases dominantes y otro que pretendía un país con Justicia Social y
Equidad.

Entre 1850 y 1900 en Argentina se llevaron adelante verdaderas masacres de distintas formas, casi seis millones de personas, básicamente pueblos
originarios, negros esclavos, y gauchos pobres que se levantaron en armas
contra las políticas centralistas -porteñas en general-, ligadas al colonialismo inglés y francés. Y posteriormente esos seis millones fueron reemplazados por una cantidad similar de inmigrantes, básicamente europeos blancos.  Así se fundó la Argentina actual, el país más europeo de América Latina, una argentina blanca que no registra el rostro originario.
Pero en esas masacres, fueron las mujeres las que engrosaron fatalmente las estadísticas. Porque como se reconocía en aquellas épocas “las mujeres valen doble, valen por sí mismas y por sus hijos, o por los hijos que pueda llegar a tener”. Al matar a una mujer india, negra, mestiza o pobre se impide la procreación de esos sectores.   Eso se hizo en la Argentina.
Las machis fueron las primeras perseguidas y asesinadas en las comunidades mapuches. Y aún hoy se las persigue. 
Pero a la Argentina llegaron también mujeres,  mujeres pobres de toda
pobreza, mujeres que hicieron los más espantosos trabajos, que fueron
humilladas como sus antecesoras originarias, que las esclavizaron en los
prostíbulos o que sirvieron de mano de obra barata para construir la nueva Argentina blanca y agroexportadora.
Iniciado el siglo XX la mujer cobró más y más protagonismo, y también fueron objeto de situaciones de violencias, así como también fueron expulsadas de Argentina por la Ley de Residencia o les quitaron sus hijos e hijas por la Ley de Patronato de Menores. Para el anarquismo las mujeres eran compañeras de lucha, y hegemonizaron muchas de sus luchas. Sólo por nombrar una de las luchas más conocidas: La Huelga de las Escobas fue absolutamente dirigida por las mujeres y sus niños y niñas, luchaban contra los alquileres abusivos de sus habitaciones en los conventillos y esa lucha fue objeto de una represión feroz.
Todo el proceso de industrialización masiva de la Argentina contó con la
participación de millones de argentinos y argentinas pobres venidos a las
grandes ciudades a trabajar sin derecho alguno en un sistema de explotación capitalista impiadoso, que se llevaba la vida de miles de trabajadores y trabajadoras, sea en las propias tareas, sea en las grandes represiones que dejaron tendales de muertos.
Las trabajadoras industriales lucharon por sus derechos como obreras y cómo mujeres.
Y hasta en masacres masivas como las de la Patagonia Rebelde de inicios del siglo XX hubo protagonismo de mujeres.  Uno de los casos más simbólicos fue el conocido como “las putas de San Julián”, que fueron las prostitutas europeas que se negaron a tener sexo con los oficiales del Ejército en  repudio a las matanzas de los peones rurales.

Desde mediados del siglo XX en adelante aparece con mayor nitidez la mujer argentina abriéndose paso en un país machista y patriarcal, tomando y arrebatando sus derechos sin permiso.
Y ya hacia fines de los ‘60 y ‘70 tenemos uno de los hitos de heroicidad más
alto de nuestra Argentina, donde las mujeres lucharon al lado y codo a codo con los compañeros durante más de veinte años de dictadura militar.
La mujer guerrillera, la mujer dirigente sindical,  la mujer combatiente fue en la Argentina de esos años como un foco luminoso que irradió al resto de
Latinoamérica.
Miles de mujeres combatientes entregaron sus vidas en todo el territorio
argentino y también latinoamericano, en pos de conquistar un país sin
explotadores ni explotados.
“Uds no nos matan, nosotros elegimos morir” fue la expresión que utilizó
Victoria Walsh, la hija del gran Rodolfo Walsh, casi al fin de un combate con el ejército, rodeados y atrapados en una casa montonera, luchando durante horas y horas contra cañones y helicópteros artillados.
“Soy Norma Arrostino, mi rango es oficial mayor del Ejército Montonero, no pienso darles más información” “acá no se rinde nadie!!!” fue lo que le dijo a sus captores y torturadores la comandante Gaby -Norma Ester Arrostito- quien fuera torturada salvajemente  en la tristemente célebre ESMA, uno de los mayores campos de exterminio de la dictadura militar. Meses de cautiverio y torturas sin entregar ni un solo dato y hoy es una de las tantas prisioneras que fueron arrojadas vivas al mar.
Estos nombres, apenas representativos de miles de mujeres muestran la cara más cruel de la violencia contra ellas, al que hoy se denomina femicidio, para nombrar aquel que se dirige a la mujer como tal, pero en esta generación de mujeres, la violencia se torna implacable por la lucha que sostienen en su combate por una causa justa. Los relatos tremendos de las situaciones vividas por las mujeres en los campos clandestinos de detención así lo demuestran.
La mujer argentina durante los años 60 y 70, trabajó  y luchó en esas
condiciones y fue madre en esas circunstancias.   Aún hoy estamos buscando a más de quinientos niños nacidos en cautiverio hijos de esas luchadoras inclaudicables.
Y hoy mismo, en organizaciones como la nuestra Convocatoria SEGUNDA
INDEPENDENCIA las mujeres integran y conducen ámbitos enteros. Elaboran línea política y la militan. Estamos hablando de nuestras compañeras que conducen hasta las que la pelean en la diaria. Desde el merendero hasta el corte de ruta. La que forma ámbitos, construye estructuras de enseñanza y formación, y atiende a los niños  y las niñas de nuestros barrios. También hablamos de las mujeres que disputan en la estructuras sindicales y territoriales.

En este relato histórico, introducimos casi al final el término femicidio,  porque pensamos que si nos trasladamos a través de la historia ése es el término justo para denunciar  la violencia con la  que el dominador ha exterminado poblaciones enteras y los vientres parturientos  que podían preservar la resistencia futura.
El término «femicidio» nos permite  desnaturalizar y  nombrar a esta violencia  como lo que es, un crimen. Muchísimos  años de lucha  e injustísimas muertes nos está costando  generar la conciencia colectiva necesaria  para  de- construir  la  concepción que considera a  la violencia (física, psicológica, económica) hacia la mujer como parte de “una costumbre”  que pertenece al ámbito doméstico y privado. 
Para nosotros la llamada violencia doméstica es la expresión más cabal de la presencia del patriarcado en nuestras vidas. Es parte de un caldo de cultivo donde se forman otras violencias (no sólo contra la mujer, pero siempre contra ella). Por eso creemos que  la caracterización de la violencia doméstica como un problema  a resolver en forma individual,  avala y promueve la privatización de  la vida de la mujer e impide reconocer la dimensión social y política que legitima esa  violencia reconociendo  su dimensión real y justa acepción política, esto es, la muerte masiva de mujeres a partir de sus concepciones, sus ideas, sus luchas, sus objetivos, sus etnias, sus opciones sexuales o de vida.          
Y en este sentido, no podemos  dejar de lado la historia  de nuestras luchas en América donde hemos tenido un rol protagónico que se quiere ocultar. El sistema de opresión sabe que su peor enemigo es la mujer que lucha.
El sistema  ha encontrado nuevas formas de crueldad hacia el cuerpo de la
mujer. A  mayores denuncias, mayor vulnerabilidad. Aumento de asesinatos y violencia hacia las mujeres.
Cuando hablamos de otorgarle un nuevo sentido al término feminicidio
reconociendo la realidad de hoy en relación a los femicidios y los efectos del machismo en la vida cotidiana de las mujeres, como así  del patriarcalismo que suele ser el presupuesto para que ello suceda  para visibilizar las causas más profundas y  las luchas que las mujeres llevaron  y llevan adelante pagando en forma más que generosa con sus vidas la defensa de sus ideas.


NUESTRA PROPUESTA PARA ENFRENTAR LAS  DISTINTAS FORMAS DE
VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES.
 
Fue con las vidas de esas mujeres y hombres que se pudo conformar esta
Argentina Capitalista, ligada a los intereses imperiales, y sometida económica y culturalmente a las clases dominantes.   Una Argentina que llevó el nivel de conciencia a la edad de piedra y que justamente por ello se agravaron las condiciones por las que las mujeres son objeto del más tremendo sometimiento en el contexto de la cultura machista y patriarcal que caracteriza a este sistema. Sus vidas no valen nada y sobreviven bajo verdaderos infiernos de violencia doméstica o familiar, que cuando además se suma su situación de pobreza, padecen doblemente porque a la violencia se suma la discriminación e indiferencia.
Argentina cuenta con cuarenta millones de habitantes de los cuales veinte son pobres, pero alimenta con sus productos básicos a quinientos millones de seres humanos. Esto implica que la riqueza se concentra en pocas manos y la miseria se expande junto con el analfabetismo, la criminalidad, la prostitución, la trata y el narcotráfico.
La desocupación y las condiciones de vida favorecen los hechos violentos en el marco de la vida doméstica ya que de lo contrario no es posible entender lo que hoy ocurre si no pasáramos revista como lo hicimos a doscientos años de Historia. La violencia intrafamiliar posee un significado más profundo, que se gesta sin lugar a dudas una sociedad patriarcal.
Una joven víctima de las redes de trata o del narcotráfico. Una mujer agredida hasta el infinito por su pareja hasta terminar asesinada. Una niña violada (en este caso se suma además la cuestión adultocéntrica de poder sobre la infancia que coloca a niños y niñas a merced de las situaciones sumamente perversas de sometimiento)
En cada uno de esos casos existen responsabilidades directas o indirectas
además de los Estados Nacional, provincial o municipal. De los diferentes
gobiernos capitalistas desde 1983 hasta hoy.  La mayoría de estas situaciones pueden ser evitadas y sin embargo, no se hace.
Nosotras, LAS DIANAS, las mujeres de Convocatoria SEGUNDA
INDEPENDENCIA nos negamos a reconocer en las diferentes variantes del
Estado la facultad de resolver el problema de la violencia de género.
Nos parece un contrasentido, una incoherencia absoluta pedirle a las Policías, a los fiscales, a los jueces que salven a una mujer agredida.
En primer lugar porque jamás lo hacen. Pero además porque entendemos que un sistema como el Capitalismo, el más salvaje de los sistemas de explotación, jamás tendrá jueces o fiscales justos. Y menos aún policías o fuerzas de Seguridad al servicio de la Justicia o de los explotados. No es posible pedirles Justicia a los injustos. Denunciamos que estos estamentos son profundamente patriarcales y responden a los intereses de los más poderosos, por eso no pensamos que desde ahí podremos atacar el problema.
Las Dianas proponemos a las mujeres de todas las edades y desde la
diversidad de las opciones sexuales elegidas la organización contra las
violencias contra las mujeres.
Proponemos confiar en nosotras mismas, en nuestra Organización y en las
diferentes formas de luchas que iremos dándonos contra las violencias
machistas.

Las Dianas proponemos coordinar las luchas contra el machismo y el
patriarcado. La salida de  las violencias hacia las mujeres se contrarresta solo con organización política y social. No hay salidas individuales.  
No es la denuncia a la comisaría o la actuación de la fiscalía la que nos
permitirá luchar por nosotras mismas contra este flagelo, justamente porque son parte del problema.
Proponemos caminar (con nuestros compañeros varones cuando sea
necesario) para usar todo el poder y la fuerza de la organización y la
coordinación que seamos capaces de implementar para que no se nos agreda y transformar a la mujer- víctima en protagonista del cambio y de la lucha generando desde la organización las condiciones para que podamos hacerlo y salir del sometimiento para que nunca más las mujeres seamos objetivo de  violencia.
También promovemos en la mujer la maternidad como deseo y no como
mandato. Una maternidad que no necesite de niños y niñas para la foto familiar que el sistema impone y que tampoco coloque a los niños y niñas como parte de los objetos de su propiedad privada sino que los y las promueva como parte de una sociedad sin sometimientos de ningún tipo.
Porque los niños no nacen violentos ni machistas, ni las niñas víctimas ni
sumisas, éste es uno de los cimientos de la sociedad patriarcal, es una
construcción de esta sociedad y como toda construcción se puede romper/
deconstruir. Por lo tanto cambiar este mundo está en nuestras manos, es no
seguir repitiendo los viejos mandatos de poder que nos dicen como
relacionarnos siempre desde la violencia entre hombres, mujeres y niñxs. Otra forma es posible y está latente, relaciones basadas en el apoyo mutuo y el bienestar común.
Las mujeres tenemos que contarnos muchas cosas, de mujer a mujer, de mujer a niña, de madre a hija, de vientre a vientre y dejar de lado falsas rivalidades.
En la vida hay fenómenos y funciones diversas. La diversidad tiene que
funcionar para que haya armonía que no es ningún estado místico sino la
sensación de bienestar que produce la vida autoregulada y autónoma.
Proponemos confiar en nuestra propia capacidad de lucha, de organización y de resistencia.
Proponemos no rendirnos traspasando a policías y fiscales de un Estado represor y explotador lo que nos corresponde  a nosotras.
Las Dianas no confundimos el enemigo. El enemigo  es el sistema patriarcal
sostenido fervientemente por el capitalismo, sistema social, político,económico y cultural que  es quién tiene el poder. 
Proponemos como  imprescindible  la construcción con las compañeras y los compañeros.  Descolonizar las formas de hacer política. La lucha feminista forma parte de las luchas del pueblo. 

  LA  SOLIDARIDAD DE LAS DIANAS CON LAS MUJERES LUCHADORAS
 
Somos solidarias con nuestras hermanas presas políticas peruanas, varias
decenas que llevan más de veinticinco años de cárcel en las condiciones más espantosas imaginables.-
Acompañamos a las compañeras luchadoras paraguayas condenadas a largas penas por el solo hecho de ser campesinas y luchadoras.
Tenemos en Chile compañeras mapuche, pueblos originarios, condenadas  a penas importantes por ser mujeres, mapuches y luchadoras.
En el sur de Argentina  mujeres mapuche y militantes políticas y sociales son perseguidas por luchar afrontando injusta pero valientemente  “el armado”  de causas absurdas como medida disciplinadora del sistema que pretende acallar las voces de reclamo.
Somos solidarias porque somos profundamente internacionalistas, y
acompañamos a nuestras hermanas mujeres latinoamericanas en sus luchas y cautiverio.
Seamos cada vez más antipatriarcales, luchemos contra el machismo en
cualquiera de sus formas, y hagámoslo enfrentando al sistema de explotación y miseria, y a las clases de los poderosos que dominan a la gran mayoría de la humanidad.
Las mujeres podemos hacer eso y mucho más, que es luchar por un verdadero cambio revolucionario de nuestras vidas y del mundo que vivimos
 
LAS DIANAS
Convocatoria por la Liberación Nacional y Social
SEGUNDA INDEPENDENCIA