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CONVOCATORIA SEGUNDA INDEPENDENCIA RINDE HOMENAJE AL COMANDANTE MARIO ROBERTO SANTUCHO JEFE DEL PRT ERP.

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Memoria Histórica
CONVOCATORIA SEGUNDA INDEPENDENCIA RINDE HOMENAJE AL COMANDANTE MARIO ROBERTO SANTUCHO JEFE DEL PRT ERP.

CONVOCATORIA SEGUNDA INDEPENDENCIA RINDE HOMENAJE AL COMANDANTE MARIO ROBERTO SANTUCHO JEFE DEL PRT ERP.

“Roberto Mario Santucho, guerrillero santiagueño, ni la muerte, ni el olvido podrán vivir en tus sueños de amor revolucionarios.

Amor revolucionario, pasión que no se detiene, la mística, la bandera y la lucha regresan siempre”

Peteco Carabajal

EL VALOR DE SER CONSECUENTE

Hace 50 o 60 años era quizás más difícil que hoy medir o establecer el alto valor que posee la virtud de la consecuencia en un revolucionario o una revolucionaria.

Pero ahora, a la luz de los últimos 20 o 30 años es mucho más fácil, porque si bien tenemos muchísimos ejemplos de consecuencia infinita con los principios revolucionarios, también hemos asistido en la Argentina y en el mundo a miserias humanas, traiciones sin límites, oportunismos extremos y entregas obscenas por parte de muchos y muchas que en algún momento parecieron que abrazaban hasta el fin de sus días la causa revolucionaria, la causa de la Liberación Nacional y del Socialismo.

Y en tren de reconocimientos a nuestros compañeras y compañeros revolucionarios Convocatoria SEGUNDA INDEPENDENCIA no puede dejar pasar hoy, en un nuevo aniversario de su caída, al consecuente revolucionario Mario Roberto Santucho, máximo jefe del PRT ERT. Y junto a él, a todos sus camaradas caídos aquel 19 de julio de 1976, hace 44 años, los compañeros y compañeras, Benito Urteaga y Domingo Mena del Buró Político, Liliana Delfino del Comité Ejecutivo y los cuadros partidarios Ana María Lanzillotto y Fernando Gértel.

Una vez nos dijo un viejo revolucionario, el Vasco Altuna, héroe de los duros años de la Resistencia Peronista, un trabajador de sol a sol e importante miembro de las FAP que “la coherencia en la vida de un revolucionario se puede determinar recién un día después de su muerte, porque un día antes ese tipo que dio toda su vida a la causa revolucionaria, se puede mandar la tal traición, retroceso o agachada, que tira por la borda toda su vida de consecuente en una sola acción de traición o de retroceso, aunque al día siguiente se muera”.-

Quizás en la Argentina y en el mundo, muchos de los y las que lean esto, y sobre todo esa reflexión del Vasco Altuna, puedan recordar algún que otro nombre que se ajuste a esos dichos.

Pero no será el nombre del Comandante Santucho quien, justamente si en algo se caracterizó fue en su coherencia de vida personal y en su coherencia de revolucionario hasta el último día.

Tenemos un Santucho ya coherente con su prédica en 1965 en la fundación del PRT, impulsando luego la línea revolucionaria en el famoso IV Congreso de 1968 en la idea de la Guerra Revolucionaria acorde con el pensamiento estratégico del Che.

Pero hablar de “guerra” es una cosa y otra hacerla, empujarla, llevarla adelante, porque todo esto implica asumir la responsabilidad de generar las condiciones para que ello ocurra. 

En los últimos 40 años, en las instancias u organizaciones políticas de todo tipo y, sobre todo, en lo que ahora se ha dado a llamar “organizaciones sociales”, las que, bajo un discurso confuso, entremezclan el rol de los legítimos frentes de masas como primeras instancias de organización, con la necesaria construcción de una herramienta superadora para la efectiva toma del poder, del que por supuesto ya ni se menciona en discursos.

 En esa misma coherencia de la que hablamos, una vez definida la idea de guerra revolucionaria en el IV Congreso del PRT, en sólo dos años, se constituyó el ERP.

Esto es lo que valora Convocatoria SEGUNDA INDEPENDENCIA respecto de la importancia que le atribuimos a la coherencia. El decir que deviene en hacer.

Lo mismo sucede con el llamamiento de: ¡Argentina a las armas! que se hiciera frente al golpe militar de 1976, en el que sin abandonar la lucha armada se establece un repliegue defensivo frente a la caracterización de la nueva etapa que se avecinaba.

Nos cuesta mucho hoy día poseer esa ductilidad para poder construir respuestas integrales para un período histórico determinado, en los que generalmente tenemos la tendencia de establecer una idea sin integrar las anteriores.

Su planteo “Poder Burgués y Poder Revolucionario” mantiene hoy una impresionante vigencia si consideramos que no hubo un solo Gobierno elegido por los votos desde 1973 hasta hoy, que no fuera con las banderas y la conducción del capitalismo y los capitalistas, y a veces de los propios imperialistas.

No hubo gobiernos peronistas desde el 73 hasta el presente que no fueran a su vez capitalistas, (salvo esa “primavera” de los primeros 50 días del gobierno popular de 1973 que tendía a evolucionar a una Sociedad sin explotadores ni explotados, abortado por supuesto, como todos sabemos, por el General Perón), y eso hace la diferencia en el tipo de “poder” del que hablamos cuando hablamos de Poder.

Santucho lo estableció claramente en ese famoso material que acá recordamos.

De esa coherencia estamos hablando

El legendario Secretario General del PRT –como todo revolucionario, con sus más y sus menos, con sus enormes condiciones y limitaciones- mantuvo en su vida de militante esa llama que sólo la muerte puede apagar y a veces ni eso.

Y sobre todo la coherencia. Porque el proyecto del PRT ERP, como el de muchas otras organizaciones revolucionarias fue derrotado a partir del golpe de 1976.  Y desde entonces fue imposible volver a reeditar (con misma o similar fuerza y poder) esas estructuras que fueron las que estuvieron más cerca en los últimos cien años de hacerse del poder del Estado para construir desde ahí una sociedad sin explotadores ni explotados.

Es en ese marco que destella el comandante Santucho, quizás con una organización y un proyecto que no llegó todo lo lejos que se propuso, aún contando con tremendos cuadros dispuestos a hacerlo. Pero aún así, este argentino revolucionario nos dejó el ejemplo de la coherencia.

Ninguno de los militantes de Convocatoria SEGUNDA INDEPENDENCIA tuvimos el honor de conocer al Jefe Santucho, en ninguno de los niveles de nuestra Organización, de manera que pese a las referencias literarias que tenemos y a los aportes que nos dio algún ex militante del PRT, a los fines de esta nota, tenemos que decir que nos produjo un poco de pudor mencionar hitos históricos y epopeyas en la vida del Gran compañero revolucionario.

Y preferimos entonces limitarnos a lo que para nosotros y nosotras es la más importante de sus virtudes: la coherencia.

Quizás para muchos que lean esto les parezca superlativo o puedan pensar que tiene menos entidad. Estarán en su derecho.

Nosotros y nosotras no podemos dejar jamás de establecer un parámetro histórico entre la magnitud de otros procesos revolucionarios en Argentina, en Nuestra América y en el mundo, con estos días tan duros que vivimos en Argentina (al menos), donde arrecian desvirtudes y calamidades morales de todo tipo entre dirigentes de todo tipo.

Por eso rendimos homenaje de pie a la coherencia del comandante Mario Roberto Santucho, y como creemos en la Humanidad, no dudamos que habrá otros como él en algún momento.

Convocatoria por la Liberación Nacional y Social

SEGUNDA INDEPENDENCIA

19 de Julio 2020

Convocatoria segunda independencia rinde homenaje a un gran luchador patagónico

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Memoria Histórica

Ricardo «Caito» Sapag 

La verdadera historia que cuente las vidas de los y las revolucionarias en la Argentina jamás será posible salvo que los revolucionarios alcancen el poder.

El poder real, no un «poder» hegemonizado y conducido por proyectos capitalistas.

Mientras esto ocurra nuestra Historia será subterránea, como hasta ahora.

Ayer fue el aniversario de la caída de un combatiente montonero.

Un pibe de muy buen pasar en el expansivo y rico Neuquén de los años 60 y 70. Nada menos que el hijo del Gobernador y de la Dinastía Gobernante Los Sapag, que llegó hasta nuestros días.

Un pibe que en idénticas condiciones de buena vida hoy día, sería más difícil que ponga sus jóvenes años y los sacrifique por la Liberación Nacional y el Socialismo.

Porque de eso se trata.

Hablamos de Ricardo Omar Sapag; “Caito” para su familia, de Neuquén

Caito es detenido y luego fusilado en Florencio Varela el 30/06/77 a sus 24 años

Tenía 24 años y fue fusilado en un supuesto enfrentamiento con las fuerzas represivas en Florencio Varela Pcia de BsAs.

Sólo la ideología, la pertenencia a una Organización como Montoneros y la entrega de vida es lo que explica que un pibito rico de Neuquén, hijo del Gobernador de derecha y aliado de la Dictadura llegue a ser el respetado y lúcido oficial montonero que fue cuando se topó con la muerte y la enfrentó con dignidad.

No le busquemos otra explicación.

Es simplemente la ideología revolucionaria.

Cuando lo ejecutaron estaba a cargo de la Sección de Combate “Fito Taverna” del Ejército Montonero con jurisdicción en los distritos de Quilmes, Berazategui y Florencio Varela. En el Sur del Gran Buenos Aires.

Fito Taberna fue otro gran oficial montonero Patagónico caído en BsAs.

Fito era hijo de un dirigente mapuche de la Patagonia.

En esos años muchísimos mapuches eran parte de la organización Montoneros.

Es de suponer que Caito designó a la Sección de combate que dirigía con el nombre de su amigo y compañero mapuche de la Patagonia.

Caito Sapag tuvo también otro hermano montonero caído, Enrique Horacio. Ambos eran hijos del Gobernador y caudillo Neuquino Don Felipe Sapag.

Justamente por provenir de la familia de donde venía y por las conexiones de su padre con los militares lo asignaron a la custodia de un importante oficial del Proceso, el Brigadier Mayor Ali Ypres Corbat Comandante de Operaciones de la Fuerza Aérea Argentina.  Un oficial designado (al igual que Videla y Massera) por el Gobierno peronista elegido por votos.

El 10 /12/75 dos pelotones de Combate Montoneros intentaron secuestrar al Alto Oficial con los datos y la participación de Caito Sapag que tenía 22 años.

El Brigadier y su chófer se resistieron y hubo que dispararles.

Todo esto ocurrió antes del Golpe del 76 en pleno gobierno peronista.  Un gobierno vende patria y terrorista conducido por Isabel Peron.

Esto es importante para considerar dos cuestiones.

Una es lo relativo que es que un gobierno sea elegido por votos. En sí mismo dice poco. (recordemos a De la Rúa o a Macri, o a Menem, para no mencionar más nombres y evitar ofender). Aún así, como en el caso del Gobierno de Isabel, seguía siendo un Estado fascista.

Y la otra es que era, imposible ninguna unidad con los sectores pro Imperialistas y capitalistas del Peronismo.

La guerra era antiimperialista, pero también contra la dirigencia de un Estado terrorista.

Si era imposible esa «unidad» en 1975, cuanto más lo sería hoy día.

“Caito” dejó una carta pública a sus padres y hermanos:

“Para que ustedes puedan entender mi actitud de asumir la lucha armada, deben remontarse a los innumerables esfuerzos que hemos hecho para reencauzar este proceso. Nosotros, el auténtico peronismo, fuimos anunciando la traición enquistada en el Movimiento y en el gobierno desde antes de la muerte del general Perón, fuimos los primeros en desenmascarar a López Rega, en exigir la democratización del Movimiento y democracia sindical. Fuimos también los que constantemente señalamos, que para lograr la pacificación nacional, había que terminar con la más terrible de las violencias, la que sufre todos los días el pueblo: el hambre, la miseria, la desocupación, la falta de atención médica. Dijimos que esta violencia era la que originaba la justa respuesta de los de abajo, al no encontrar otro modo de defender sus intereses. Pero nada de esto ocurrió. No sólo no hemos sido escuchados, sino que además el gobierno de las Fuerzas Armadas intenta silenciar los justos reclamos populares usando mayor violencia. Cientos de muertos, miles de torturados y encarcelados fue la respuesta. (…) La alternativa es clara: o se opta por la liberación, se impulsa una política económica basada en la justa redistribución de la riqueza, se elimina la desocupación y las causas que originan el hambre y la miseria, se acaba el poder político y económico del capital extranjero en el país y existe libertad para que el pueblo se exprese sin proscripciones, o el pueblo aplastará inexorablemente a sus enemigos, aunque le cueste la vida de sus mejores hijos. Esta es la situación de nuestra patria. Yo tengo una gran pena porque esta crisis ha llegado a nuestra familia, tengo una gran pena, porque usted, Papá, lo quiera o no, está gobernando con los enemigos del pueblo (…) pero al mismo tiempo no puedo negar que tengo también una tremenda alegría; la de ser leal con mi otra gran familia que es el pueblo”.

Esto decía a sus 24 años un pibe rico que podía haber elegido otra vida.

Y sin embargo optó por ponerse del lado del Pueblo y combatir por sus intereses, incluso enfrentando a su propia familia.

La descripción que hace Caito del Gobierno peronista es tan exacta, a tal punto que al leerla hasta se puede decir que habla en este presente tan duro que tenemos.

Nosotros, en Convocatoria SEGUNDA INDEPENDENCIA, creemos en el ser humano (pero no en todos por supuesto) y creemos profundamente que es posible un Hombre y una Mujer Nuevas en la Argentina y en el Mundo.

Creemos que la realidad es susceptible de ser transformada si una o más Organizaciones operan sobre ella.

Creemos que a pesar de las terribles traiciones, miserabilidades y oportunismo de muchos, es posible predicar con el ejemplo personal y colectivo.

Por eso entendemos que, con todo el respeto y consideración a Caito él no será el único.

Habrá sido uno de los mejores de los nuestros, pero jamás podría ser el único.

Si creyeramos que no hay más Caitos Sapag no tendría sentido nuestra militancia.

Porque el mismo Caito también sabía que no era único ni indispensable.

Leyéndolo se nota la tremenda confianza que tenía en su pueblo.

Gloria y honor a uno de los tantos y tantas mejores que tuvimos.

Y honor a los Caitos que seguramente ya estarán caminando por su misma senda.

Convocatoria SEGUNDA INDEPENDENCIA.

1ro de Julio 2020

Aniversario de la ejecución del Gral. Cardozo. Jefe de la policía federal argentina

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Memoria Histórica

Abajo se cuenta la Historia de esa tremenda compañerita Montonera

Convocatoria SEGUNDA INDEPENDENCIA somos aún una Organización en desarrollo pero con cras y cros muy orgullosos de su militancia.

En estos tiempos de miserias humanas, de traiciones y de militancias pagadas es dable preguntarse que lleva a una piba de clase media alta, con todo el porvenir asegurado a producir tamaño acto de heroísmo y jugarse la vida matando a un General importante de la Dictadura que era además Jefe de la Policía Federal.

Nos contestamos que sólo la fuerte ideología, la alta moral revolucionaria, y sobre todo la pertenencia a una Organización con sus errores y aciertos, pero una Organización.

Esa operación era imposible sin una Organización.

Y nosotros deducimos que todo es imposible sin organización, pertenencia y disciplina.

Esta chiquita fue un ejemplo de la juventud de su tiempo.

Y sobre todo fue un ejemplo de las mujeres de su tiempo.

No tenía un alto nivel organizativo, era una simple miliciana.

Y una muy joven mujer que se ofreció ella misma, voluntaria y sin presiones a llevar adelante esta Gran Operación Militar

Convocatoria SEGUNDA INDEPENDENCIA entiende que se le han rendido pocos homenajes.

Quizás por ser mujer y por no tener un alto grado en la Organización.

Como sea, se lo rendimos ahora nosotros  y ojalá algún día lo podamos hacer personalmente.

Convocatoria SEGUNDA INDEPENDENCIA

Junio 2020

Del compañero Hugo Descalzo

Ana María González, fue la persona más buscada del país a partir del 16 de junio de 1976.

Su bella cara apareció hasta en la Revista GENTE.

Militante de la UES, Iba a la misma escuela que la hija del General Cardozo, un torturador que era jefe de la Policía Federal.

Compañera  de la hija, entró a la casa y puso una bomba bajo la cama.

A la noche el asesino y Genocida se acostó y voló en pedazos.

Dio una conferencia de prensa, a cara descubierta, junto al Comandante Horacio Mendizábal asumiendo la autoría de la Operación.

Y siguió su lucha desde la clandestinidad.

 Ana María y su novio permanecieron ocultos hasta que una noche casi caen en una pinza del ejército. Se abrieron paso a balazos y consiguieron atravesarla pero quedó malherida.

Un médico montonero le hizo algunas curaciones pero advirtió que de no ir a un hospital podría morir. Ella sabía que si iba a un hospital la iba a atrapar. Decidió morir.

 Le dijo a su novio -Deciles a los compañeros que los quiero mucho-. Y murió.

Su novio quemó el cuerpo para que ni siquiera muerta los milicos la encontraran.

Era una miliciana, murió luchando por la Liberación Nacional y el Socialismo.

Querida! Compañera! Ana María González!

Presenté ayer Hoy y Siempre!!

LOMJE!

Hugo Descalzo

Militantes del Peronismo Montonero

COMUNICADO

«A las 18.40 hs. del día 16 de junio de 1976, el Pelotón de Combate ‘Carlos Caride’ del Ejército Montonero, a través de uno de los integrantes de su personal, la compañera Ana María González, procedió a colocar una carga explosiva debajo de la cama del Jefe de la Policía Federal, General de Brigada Cesáreo (sic) Cardozo, que debía estallar a la hora 1.30 del día de la fecha. La operación en su conjunto, tanto en la fase de inteligencia e infiltración, como en la de ejecución final, se desarrolló conforme a lo planificado, lográndose el objetivo de ejecución del represor Cardozo, sin bajas en la fuerza propia»

Si alguien hubiese atentado y ejecutado a Heinrich Himmler, el jefe de la Gestapo de Hitler, allá en tiempos de la segunda guerra, sería considerado un héroe, alguna calle central lo recordaría y su nombre figuraría en los manuales de historia.

La compañera Ana María González de tan solo 18 años de edad, ejecutó en un día como hoy, hace 44 años,  al General Cesáreo Cardozo, Jefe de la Policía Federal de Videla, responsable directo del secuestro, tortura y asesinato de cientos de compañeros y Jefe Operativo del Golpe de Estado del 24 de Marzo de  1976.

Ninguna placa, ninguna calle,  ningún libro de historia, recuerda a esta valiente compañera muerta como consecuencia de un enfrentamiento armado con el ejército en Ramos Mejía en 1977.

Hoy a 44 años de la ejecución del Himmler de Videla, quiero recordar y homenajear humildemente a la compañera miliciana montonera Ana María González, «Anita».

Hasta la Victoria Siempre !!

Convocatoria Segunda Independencia rinde homenaje a los patriotas fusilados el 9 de junio de 1956

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Memoria Histórica

Acompañamos a los familiares de los sobrevivientes y saludamos al compañero Chiqui Falcone de la OLP resistir y vencer

Un día como hoy de 1956, el Dr. Jorge Ademar Falcone con un puñado de patriotas tomó a mano armada la legislatura platense en defensa del gobierno popular depuesto por la Revolución Libertadora.

Al día siguiente se lo llevaron detenido al penal de Olmos condenado a fusilamiento. Providencialmente, al cabo de tres meses zafó gracias a la repercusión internacional negativa que tuvo la Operación Masacre de José León Suárez.

Ese día fueron asesinados los generales Juan José Valle y Raúl Tanco, en total 32 revolucionarios (14,civiles y 18 militares)

Catorce años después un grupo de jóvenes apenas nacidos alrededor de 1956 llevo un acto de Justicia popular ejecutando al General Aramburu el fusilador Genocida de la Revolución Fusiladora.

El Dr Falcone es el padre del querido compañero Chiqui Falcone hermano de la gran Claudia Falcone desaparecida en la Noche de los Lápices y militante de la Organización hermana OLP RESISTIR Y VENCER

Honor y Gloria a los mártires de 1956!!!

CONVOCATORIA SEGUNDA INDEPENDENCIA

Gloria y honor a Jorge Reyna, compañero montonero. A cuatro años de su muerte.

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Memoria Histórica

Después de la derrota de Montoneros y otras organizaciones revolucionarias hacia fines de los 70 ocurrió lo predecible.

Fue como las cuentas o bolitas dispersas de un collar o un rosario que se rompe.

Muy en términos generales se podría decir que hubo un sector – quizás mayoritario-  con muy diferentes posiciones y caminos que podemos caracterizar como pragmáticos al extremo.

Son compañeros y compañeras que hicieron de la administración del Poder en el Estado capitalista, un objetivo central, y en muchos casos lo lograron.

Esto no se dice peyorativamente, es simple descripción de las cosas.

Digamos que la ideología y los principios no siempre abundaron mucho en este sector.

Hubo otro sector muy minoritario y opuesto al primero.  Compañeros y compañeras muy aferrados a los viejos principios y a la vieja Historia.

Pero Jorge Reyna fue un montonero especial, quizás único en su tipo en los tiempos que corren.

La juventud de Jorge fue similar a la de muchos de su generación: estudiante de Arquitectura en La Plata. Jugador de Rugby, arquero de Estudiantes de la Plata y con una vida que tuvo oportunidad de transitarla con comodidad.

Pero optó por otra vida, la del revolucionario que luchó por otro tipo de Sociedad.

Montoneros hubo muchos, pero no muchos tienen en su haber juvenil el haber participado en la ejecución a un importante General de División.

Allá por principios de los años 70, plena Dictadura iniciada por Onganía, el Ejército Argentino tenía una gran iniciativa territorial invadiendo barrios y zona diferentes.

A diferencia de hoy, cualquier joven militante de 18 o 20 años sabía los nombres de todos los altos jefes militares de los distintos cuerpos de ejército. Porque era necesario conocer a la perfección a nuestros enemigos.

Rosario era la sede de una poderosa Unidad de Batalla, el II Cuerpo del Ejército (tristemente famoso a partir del 76 por la crueldad de la represión de sus comandantes, como el Gral. Galtieri).

Ese Cuerpo era el responsable directo de represiones de todo tipo.

Parece que la gota del vaso fue el secuestro y tortura de unas monjas barriales, a quienes torturaron y violaron dentro del Cuartel.

En esos años no había mucha definición sobre temas como la violencia contra las mujeres, pero la tortura y violación era una afrenta que no se dejaba pasar tan fácil.

Las FAR con el comandante Roque a la cabeza e integrada por Jorge Reyna entre otros apenas veinteañeros comienza a planificar la Ejecución del Gral de División Juan Carlos Sánchez. El Jefe del II Cuerpo del Ejército.

Jorge Reyna era un tipo con un sentido del humor envidiable, y siempre comentaba que en los chequeos previos vieron unos «tipos raros» que parecían estar también observando al General.

Y resultó que era un Comando del PRT – ERP con mismas intenciones que los muchachos de las FAR.

Así pues, como ni guna de las dos Orgas quizo cederle la operación a la otra, se armó un comando conjunto que finalmente pudo emboscar y ejecutar al Gral Sanchez en Rosario.

Duro golpe a la Dictadura y vengadas las monjas violadas y torturadas.

Estamos hablando del Jefe de la Segunda unidad más importante del Ejército, lo que implicó un descalabro.

Jorge es posteriormente detenido y condenado a perpetua por esa operación.

Recupera su libertad con la amnistía de Cámpora y se incorpora a la ya fusionada Organización Político Militar Montoneros. Y alcanza el nivel de Oficial.

Con el típico humor de esos años en que nos reíamos de la muerte propia y de las veces que la gambeteábamos, Jorge solía recordar  -con humor negro-  las veces que zafó de la Señora Parka con toda su familia al hombro.

Finalmente le llega el exilio en los países nórdicos y de ahí es destinado a Mozambique la República Africana recientemente liberada del yugo portugués liderada por Samora Moisés Machel.

Y ahí vemos a un argentino montonero e internacionalista trabajando desde entrenador de fútbol hasta en empresas del Estado ayudando a reconstruir un país aún en guerra.

Ahí participa también nuestro compañero de la Gremial Gustavo OmFranquet quién había sido uno de los chupados en el Campo de Concentración El Vesubio.

Jorge Reyna no encuadró en ninguna de las divisiones arriba planteadas en forma esquemática.

Ni un pragmático desinteresado de los principios revolucionarios.

Ni un ideologista esquemático.

Porque fue un tipo de Principios inalterables y de un pragmatismo algunas veces envidiable.

Era una especie única en su tipo.

Muchos de nosotros damos fe de su extrema capacidad de solidaridad y compañerismo.

Lo volvemos a encontrar a Jorge a partir de 1983 en distintos intentos de recrear el proyecto revolucionario.

Saldadas sus cuentas (como muchos de nosotros y nosotras) con la Organización Montoneros.

La pasó muy mal durante todo el Gobierno de Alfonsin, y como tantos, aguantó la lluvia y las tormentas de esos años contra el proyecto revolucionario.

Hacia fines del Alfonsinismo no dejó puerta sin tocar bregando por la Unidad.

Se unió al Lobito Rodríguez SAA, a Pancho, a mí, y a tantos que intentábamos el mismo camino.

El enemigo jamás se la perdonó.

Lo secuestraron junto a otros compañeros y zafó de una muerte segura cuando la puerta de la camioneta que los llevaba a un fusilamiento se abrió y pudieron escapar.

Al otro día estaba militando como si nada.

Fue el primero en comunicarse conmigo para solidarizarse y ofrecer ayuda cuando la organización donde yo militaba, la 26 de Julio, perdió un importante cuadro en 1988 en un enfrentamiento con la Policía, en un intento de asalto a un Banco. Se trataba nada menos que de Osvaldo Olmedo. Caído en ese asalto y hermano del mítico comandante de las FAR Carlos Olmedo.

El menenismo lo encontró (igual que a casi todos nosotros) a la intemperie.

En esos tiempos las finanzas de los revolucionarios no venían del Estado, ni de los partidos burgueses, o de la corrupción de chorear al Estado. Tampoco de sacarle a gente pobre porcentajes del dinero cobrado por planes o subsidios.

Había que poner el pecho. Y jugarse vidas o libertades.

El primer año del menenismo lo encuentra a Jorge sin sus principales aliados con los que intentaba reconstruir una alternativa revolucionaria.

Montoneros se había disuelto, pero ésa es otra historia.

Y los Montoneros que continuábamos abrazados a un proyecto revolucionario y aferrados a la vieja historia habíamos sido duramente golpeados.

En 1990 caigo en cana en Entre Ríos acusado de un hecho de robo. Casi cuatro años preso. Además me arman más de una docena de causas.

Ese mismo año cae muerto el Lobito Rodríguez Saa y Pacho Langieri, por segunda vez, se come cuatro años preso.

No podemos dejar de recordar a otro querido amigo como el Gallego José Iglesias que cae muerto en un intento de asalto a un camión pagador de un Supermercado.

El propio Jorge recibe un feo disparo en la rodilla en un intento de recuperar dinero. No pierde la pierna por la solidaridad de un sector interno muy importante de un partido de izquierda a quien no consultamos para que nos autorice a mencionarlos. Obviamente ese partido aún hoy desconoce que algunos de sus dirigentes ayudaron a Jorge.

Esos dirigentes también tuvieron conmigo misma actitud solidaria cuando estuve en cana.

Quizás algún día haya que escribir la dolorosa historia de los compañeros Montoneros muertos o presos durante la Democracia Alfonsinista o menemista en acciones de recuperación de dinero para seguir las luchas y que se negaron a integrarse al Estado explotador capitalista.

Y a veces lo doloroso no fueron tanto los muertos y los presos como las terribles traiciones de otros.

Jorge lo vivió en carne propia.

El enemigo descubrió mucho antes que nosotros lo que sería el último intento de un grupo de Montoneros dispersos en distintas Organizaciones de recrear una alternativa revolucionaria e independiente.  Y no iba a permitirlo.

La abortó a fuerza de represión, asesinatos y detenciones.

Así, rengo de una pata, Jorge con su organización dispersa y casi inexistente, siguió intentándolo. Asistió junto a Nora Cortiñas y algunos más al juicio oral en Entre Ríos en mi contra. Sentado en primera fila, nunca nos sorprendimos de ese engendro y parodia de proceso judicial.  Nuevamente Jorge hacía gala de su ácido humor jurídico contra los jueces entrerrianos. No era fácil ni aconsejable solidarizarse conmigo en esos tiempos menemistas.

Cuando fui liberado volvió a proponerme e insistir en mantener las banderas en alto y seguir la lucha.

Durante el primer menemismo, cuando se anunciaba «el fin de la Historia» y la «muerte de las ideologías», cuando caía el Bloque socialista mundial y cuando los revolucionarios de muchas latitudes, incluyendo Argentina, se pasaban a proyectos capitalistas, Jorge Reyna no se entregaba.

Y mientras el Peronismo de Menem entregaba la Argentina, enviaba tropas a Medio Oriente e intentaba desmalvinizar aliándose con los EEUU y el Reino Unido, Jorge les escupió el asado.

Se había anunciado con bombos y platillos que un transbordador británico saldría del puerto de Montevideo, atracaría en BsAs y de ahí iría a nuestras Malvinas en aparente paz con los «hermanos» ingleses.

Con menos de una docena de compañeros que reclutó como pudo, armó el «Comando Dardo Cabo» y burló la guardia de las armadas británicas y argentinas y pudo ocupar el barco

Las fotos de la época de los diarios lo muestran desplegando la bandera Argentina en el puente del barco británico antes que los detuvieran a todos.

Les generó un gran quilombo diplomático.

Jorge nunca los dejó en paz. No sabía de retroceder ni de quedarse con los brazos cruzados.

Para el fin del primer menemismo nos volvimos re encontrar junto a otros compañeros y tras compañeras.

Para los diez años de «democracia» en la Argentina, Menem y Alfonsín plantaron 10 árboles en la Costanera.

Esa misma noche Jorge y otros compañeros sacaron esos árboles y los plantaron en las tumbas de varios combatientes de ERP y Montoneros caídos en combate.

En esa época, ya trabajaba en la verdulería de Emilio Pérsico. Fue donde recibió la vista del enviado de uno de los peores traidores a Montoneros, Rodolfo Galimberti, para ese entonces ya trabajaba con la CÍA.

El enviado de Galimba, también un conocido ex montonero le dijo: «sabemos que fueron Uds y ya les dimos todos los datos a la Federal».

Jorge, que conocía al tipo de años, solo le preguntó si quería tomar unos mates.

Ese era Jorge Reyna a quien hoy, como siempre, le rendimos homenaje.

Fue casi presionado para ser candidato a elecciones en dos oportunidades intentando por todos los medios aprovechar para utilizar sus candidaturas para elevar una voz diferente.

En la elección que le dio el segundo mandato a Menem, lo enfrentó con el Frente de la Resistencia, con la Fórmula Tumini / Reyna.

Y al final del mandato de Menem con la fórmula Reyna / Moscia contra la Alianza triunfante.

El Kirchnerismo fue la estocada final contra la posibilidad de armar un proyecto revolucionario.

El Kirchnerismo arrasó con todo, dividió todo lo que pudo y lo que no dividió lo destruyó.

Cientos de compañeros sucumbían de buena o mala fe, con aparente convencimiento o con especulaciones económicas y laborales al espejismo del Kirchnerismo.

Recuerdo un 26 de julio del 2004 en que hicimos un acto en Callao y Corrientes donde los oradores fuimos el Pelado Perdía, Jorge y yo. En la soledad de ese acto el Kirchnerismo parecía que venía a quedarse para siempre.

Como dicen varios compañeros y los últimos más cercanos familiares de Jorge, ese proceso lo terminó de derrumbar.

Nunca dejó de intentarlo pero ya con menos fuerza.

El Pelado se recostó en la OLP y yo en la construcción de Convocatoria SEGUNDA INDEPENDENCIA.

Y para el 2008 nacía la Gremial de Abogados y Abogadas que también nos contuvo.

Pero Jorge ya no tenía una construcción.

Y empezó a pesar su parte más pragmática: «si me equivoco, prefiero, esta vez, equivocarme con el pueblo».

Ahí es donde puede más su pragmatismo y su visión «más amplia y abarcadora» que una concepción más dialéctica que tampoco le era desconocida.

Su pragmatismo lo llevó a intentar construir proyectos como el del cura Farinello y hasta con el Kirchnerismo, pretendiendo «armar espacios amplios que contuvieran a todos», incluso a nosotros, «a tipos como el Negro Soares» me decía.

Ocurrió lo que tenía que ocurrir.

Desde el Kirchnerismo, al que se intentó acercarse, le echaron flit, lo ningunearon, y al final empezaron a correr la bola de que «era sospechoso».

Lo destruyó el «fuego amigo» como suele decirse en términos militares.

Este último intento de discutir proyectos frente a un proceso carente de ideología revolucionaria y de principios lo derrumbó.

 A diferencia mía, del Pelado Perdía, del Polo Martínez Agüero y de algún que otro compañero como Gustavo Franquet, que pudimos a duras penas mantener una fuerza propia, Jorge apostó a «espacios más amplios».

Creo que Jorge Reyna es el último en su especie y hablo en nombre de varios compañeros y compañeras que lo conocimos bien

Es ese hombre que lo entrega todo a cambio de nada, solidario al extremo. Es el principista y pragmático al mismo tiempo.

Un compañero de otra época de los que ya no hay y difícilmente haya.

Quedaremos los que nos aferramos a la fortaleza ideológica y a la construcción revolucionaria al precio que fuere.

Y los que se aferran a «lo posible» y por tanto con amplitud infinita y principios más delgados.

Quizás, hoy Jorge sería burlado por las nuevas generaciones que ni le reconocerían su aporte a la causa revolucionaria y su entrega personal.

En tiempos de oportunismo y especulaciones individuales es imposible entender a un Jorge Reyna con quien la Historia no será piadosa.

Jorge es el ejemplo claro de que es imposible toda construcción «desde adentro» de un proyecto dirigido por la burguesía o dirigentes capitalistas.

Básicamente el Peronismo.

Yo le rindo homenaje, gloria y honor al Jorge Reyna que nunca aflojaba, al veinteañero que  ejecutó a un General de la Dictadura, al que tomaba  un barco inglés. Al compañero solidario.

Al hombre de fe inagotable.

Al que la Historia difícilmente lo rescate.

Le rindo homenaje a Jorge como se la rindo al Lobito, al Petiso Olmedo y a muchos que se la jugaron como él.

Y algunos como Gustavo y yo, esperamos haber sido lo suficientemente abiertos de cabeza como para aceptar algunos de sus ejemplos de vida y enseñanzas que podamos transmitirles a nuestros compañeros en sus construcciones, para que hagan más valederas su militancia.

El Negro Soares

4 de junio 2020

Una historia poco conocida de un gran cuadro revolucionario .

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Un 1ero de Junio de 1979 cae secuestrado por las Fuerzas Armadas el gran compañero oficial Montonero Enrique “Quieque” Pecoraro.
Quique seria asesinado en su cautiverio recién en noviembre de 1979

Cuando Quique Pecoraro llegó a Mar del Plata, allá por principios de los años 70, era un «hombre grande» para los parámetros de la militancia de esos años. Tendría no más de treinta años.

Los jóvenes de esos años, muchos de los cuales fueron luego aguerridos combatientes y cuadros Montoneros, no superaban los veinte.

Quique además era un reconocido profesor universitario, integrante de las famosas «Cátedras Nacionales» conducidas por otro grande como Roberto Carri.

Quique resultó ser para mucho de nosotros lo que desde un inicio esperábamos que fuera : un compañero formador de cuadros, un padre en muchos aspectos, y hasta un guía de vida personal.

Quique era el típico compañero de clase media que bien pudo haber elegido otra vida. No digo de burgués, pero algo menos comprometido, menos arriesgado, pero eligió ser un revolucionario con todo lo que ello implicaba.

Conocí a Quique cuando (entre joven y adolescente) yo era un estudiante de Derecho en Mar del Plata y trabajaba en Entel y también integraba un «Destacamento» de las FAP.  Fuimos testigos de las grandes discusiones en esa Organización, siempre guiados políticamente por Quique.

Él nos enseñó a «esperar», a no arrebatarse y tomar decisiones apresuradas.

Los contactos con Montoneros estaban muy lejos de nosotros en esos años y nuestra impaciencia ardía.

Mar del plata era un torbellino entre las distintas construcciones políticas y los enfrentamientos (sangrientos en algunos casos) con la derecha y la burocracia peronista.

Las FAP estallaron en aquellas históricas discusiones sobre el rol de Peron, y nos quedamos a la deriva buscando a Los Montoneros.

Estamos hablando de 1971 aproximadamente.

Muchos, pero muchísimos años después, algunos sobrevivientes de esos años pudimos valorar, en toda su dimensión, lo que significó Quique en nuestras jóvenes vidas.

Los Montoneros finalmente llegaron a Mardel de la mano de Quique y vaya el trabajo que tuvieron para disciplinarnos, para intentar hacer cuadros político – militares a una banda desaforada de pendejos engreídos.

Fue básicamente Quique y la colaboración absoluta de Trici, aquella enfermera montonera de la que tanto hable antes, quien fue ayudando a darle forma a esa masa informe de cuasi veinteañeros.

Le costó mucho.

Un reconocido y prestigioso profesor universitario no dudo en embarrarse sus zapatos volanteando de noche los barrios pobres del Sur marplatense. Casa por casa.

Y luego volver al otro día pero más temprano nuevamente casa por casa a hablar con la gente más pobre y humilde de la Ciudad.

Y así «abrimos» el primer barrio, el primer local de madera y cartón y luego otro y otro.

Y luego las reuniones de evaluación y crítica a que nos sometía.

Es difícil, hoy, más de 40 años después de su caída, no reconocer  la importancia y el valor de un cuadro como Quique.

No fue un cuadro militar, más bien todo lo contrario.

Fue un cuadro político extremadamente crítico. Muy crítico y muy pensante.

Para que los que lean esto y  puedan intentar entender de lo que hablo ubicándose en ese tiempo donde se vivía y se moría rápido.

Quique nos enseñó a PENSAR Y A CRITICAR.

Fue siempre un orgánico, crítico, pero orgánico.

Durisimo en la crítica, pero orgánico.

Sabía muy bien el valor de la Organización Revolucionaria y por lo tanto el valor de acatar las resoluciones al costo que fuera.

Quique nunca disputó para sí mismo, poder interno o espacios de poder para él.  Los peleó para nosotros, los más jóvenes, la segunda generación de Montoneros.

Quique nos formó como cuadros y con eso tuvo suficiente.

Es más, hasta podría decir que los mejores y más profundos aportes y consejos de Quique los recibimos fuera de los ámbitos orgánicos de Montoneros.

Pocas veces en mi vida pude presenciar un cuadro orgánico con tan alto poder de síntesis en analizar una realidad, incluso críticamente.

Quizás toda esta descripción valga poco o nada y hasta sea ninguneada o desconsiderada por muchos de los que la lean. Y es hasta comprensible si se tiene en cuenta los tiempos que hoy vivimos. Tiempos de oportunismos, de electoralismos, de carencia absoluta de Principios.

Tiempos de construcciones sin formación y de garrapiñar lo que se pueda con quien se pueda.

Y «después vemos»

Así y todo creo que vale la pena recordar a un cuadro inmenso como fue Quique Pecoraro.

Afirmo que en la construcción de una Organización revolucionaria, es el tipo que siempre quisiera tener al lado mío. Aunque me cague a críticas y puteadas.

Un Quique era para cros como el Chino Celesia, Pacho Elizagaray, la Trici, Estela Dorado y tantos otros grandes de verdad que Mar del Plata dio a la Revolución y la Patria Socialista el más grande aporte que tuvieron en sus vidas de militantes.

Su propia caída habla de la clase de compañero del que estoy hablando.

Quique cae en 1979 casi al final de la Guerra, y en el marco de una operación Montonera aún muy criticada hoy y aún factible de debernos una discusión (FRATERNA) al respecto.

Habló de la famosa Contraofensiva. Operación cuestionada por propios y extraños.

No es momento este de hablar y mucho menos criticar la Contraofensiva.

Será objeto de análisis con quienes lo pidan o soliciten.

Pero Quique no  fue en 1979 un cuadro integrado a los grupos de la Contraofensiva.

A Quique se le encargó  realizar una tarea absolutamente política y muy arriesgada.

Quique tenía como misión retomar las viejas relaciones tanto políticas como sindicales con miras a recrear un Frente Anti Dictadura.

Quien mejor que un cuadro como Quique para ello??

La Dictadura empezaba a crujir en 1979, con sus quilombos internos e internacionales.

Ese viejo Frente de 1973 había que intentar recrearlo,  y esa fue la difícil tarea a la que se comprometió Quique.

Yo me lo imagino como si lo estuviera viendo: puteando, criticando. Quizás duro contra la conducción Nacional por la Contraofensiva en Marcha.

Tarea de riesgo extremo porque tenía que dar la cara con gente jodida muchas veces.

Con organizaciones y partidos,  (y hasta núcleos de Pymes y pequeños empresarios) que tampoco fueron muy críticos que digamos con la Dictadura y miraron para otro lado cuando nos masacraban.

Y, como dije, Quique era un orgánico y los orgánicos acatamos las órdenes.

Muchos se reiran  de esto incluso antes de terminar de leer la frase.

Como dije, los comprendo.

Pero también deben comprender o intentar comprender los reídores y aquellos que se las saben todas (que debieron saber incluso más que Quique), que no existe proceso verdaderamente revolucionario en el mundo y en siglos que no sea llevado adelante por organizaciones y disciplina.

Otra cosa es la crítica y si algo le sobraba a Quique era su capacidad crítica.

Fue secuestrado un día 1ro de Junio de 1979 y asesinado en Noviembre del mismo año.

No la habrá pasado bien en su cautiverio, como es lógico.

Y puedo asegurar que ningún dato, ninguna infraestructura ni ningun compañero cayó con posterioridad a su detención porque Quique lo haya declarado.

Yo estaba en cana cuando Quique cayó, y me enteré mucho después.

Me costó mucho reconstruir su derrotero y hoy afirmo sin dudar que pocas veces en mi vida de militante pude contar con un Quique para criticarme y formarme tanto con altura como despiadadamente.

Y más valor le doy a un Quique en tiempos de tanta  carencia de crítica y autocrítica.

Personalmente creo que en algún lugar de la Argentina debe haber nacido uno/una  o mas Quiques Pecoraros, quizás los tengamos nosotros u otras organizaciones.

Quizás se estén formando.

Ya aparecerán, la historia siempre sabe reparar los dolores de los pueblos.

El Negro Soares

Junio 2020

Convocatoria SEGUNDA INDEPENDENCIA

El Aramburazo y la segunda generación de los Montoneros

Publicado por Convocatoria el
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Memoria Histórica

Cuando se produce el secuestro del General Aramburu, muchos transitábamos esa edad en la que se busca todo, en tiempos en que esa búsqueda, a diferencia de hoy, estaba muy relacionada con la política. Empezaban los años 70 y con mis 18 años, comenzaba a estudiar en, la entonces elitista, Facultad de Derecho en Mar del Plata.

Era imposible saber que sería de mi vida, ni la de tantos amigos y compañeros de mi edad con los que transitábamos esos años.
No sabíamos que muy, pero muy pronto, varios seríamos la segunda generación de los encuadrados en Montoneros.

A diferencia de hoy, en esos tiempos, un muchacho de 18 años sabía quiénes eran los fusiladores y asesinos como Rojas y Aramburu.

Paradojas de la vida y del Peronismo que caía cuando nosotros nacíamos, que hacía que los chicos pobres supiéramos más de Historia que los chicos ricos.
Yo nací cuando Evita moría, y –como digo- para los pobres de los barrios nada de la Historia de nuestra niñez nos era ajena, porque la mamábamos de nuestros padres y abuelos, y porque los beneficios del Peronismo, sobre todo en el rubro Educación, habían hecho estragos benéficos en las clases populares, y por tanto la formación y conocimiento de un adolescente que fue a escuelas públicas era sólida y muy completa. Cómo no saber entonces, a mis 18 años, quién era ese General asesino que se llamó Pedro Eugenio Aramburu.
Quizás en mi caso tuvo mucho que ver un padre y una madre que me habían inculcado desde niño el amor por el Pueblo y las causas de los desposeídos, y un abuelo negro africano que me había inculcado el odio a los explotadores. Este último, además, fundador del Sindicato de Petroleros del Estado, anarquista primero, peronista después, y (al igual que mis padres) de esos peronistas que siempre desconfiaron de Perón. Una madre que me enseñó a vivir con dignidad y un padre que, años después, me enseñó a morir con dignidad.
Tampoco sabía de niño y a mis 18 años que, en poco tiempo, yo estaría defendiendo a Perón a capa y espada contra mi Viejo y mi Abuelo que no se cansaban de decirme “¡Perón los va a cagar a Uds!!” mientras yo los tildaba de quebrados. Pero todo eso es otra historia.

Lo concreto que para muchos como yo, el secuestro y la ejecución de Aramburu fue un “antes” y un “después” en nuestras vidas y las marcó para siempre.

Para mayo de 1970 los Montoneros no estaban en Mar del Plata, y yo diría que estaban en pocos lados de la Argentina insurgente de esos años.
Los niños, niñas y adolescentes de esos días veníamos obnubilados de los cambios repentinos que en pocos años se llevaron un siglo de historia.
Todo cambiaba, la música, la tecnología, las luchas continuadas desde el Mayo Francés hasta los Cordobazos y Rosariazos, etc.
Lo que más cambiaba era la política en la Argentina.

Décadas de apatías, de esperanzas de las generaciones anteriores a las nuestras de que “algo” aparecería y permitiría nuevos levantamientos.
Sueños que lavarían los años de frustraciones que consumieron a nuestros padres y abuelos. Por eso esa época apareció como mágicamente, aunque en la realidad, de lo que menos se trataba era de magia.
De modo que apenas se corrió la bola del secuestro del General Aramburu, y cuando se supo de su ajusticiamiento más aún o, cuando salió a la luz el comunicado de los Montoneros haciéndose cargo de la operación, nos tocó a muchos asistir a esa parte de la Historia que es muy difícil de trasmitir y que seguramente se les escapará a los mejores y más objetivos libros de la Historia.
Porque era gente y gente, hombres y mujeres a los que las caras se les trasformaban de alegría.

Yo vivía en el Puerto de Mar del Plata y estoy casi seguro de que era de los pocos estudiantes en esos barrios ese año que llegó a la Universidad, sino el único. La Facultad de Derecho de Mar del Plata.
Pude ver las obreras de las fábricas de harina, conserva o filet de pescado, a los rudos obreros de la construcción y del Puerto, a los trabajadores de todas las industrias, pero sobre todo a mi mamá y a mi papá, como diciendo : ¡¡¡ “al fin una!!!”.
No era la estridencia o el bullicio como festejo, porque estábamos en una Dictadura -la iniciada por el General Onganía- y por tanto, nadie salía a la calle a festejar la muerte de un genocida como años después lo hicimos con verdaderos monstruos ejecutados por Montoneros como el comisario Villar o algunos traidores sindicalistas peronistas.
Eran los gestos y las acciones de los pobres, de los villeros, de los laburantes y también de los que resistieron desde 1955 y no querían morirse sin haber visto algo como el Aramburazo.
Eso es lo que valía, lo que se imponía entre nuestra gente: la sonrisa cómplice de una vecina con otra, el abrazo inexplicable en una fábrica de varios laburantes, algún asado con bebidas que no siempre se tomaban. Eran aquellos despojados de todo que durante muchos años descreyeron de los dirigentes políticos (incluyendo los dirigentes de la burocracia política y sindical peronista, e incluyendo –porqué no- al propio Perón-), porque los veían cómplices de las distintas dictaduras o metidos de lleno en el sistema explotador.

Lo que yo tampoco sabía es que, junto a los muchachos de barrios pobres, el Aramburazo, como un poco antes el Cordobazo, también fue una inyección de conciencia en la juventud de los sectores más acomodados de mi Ciudad y de toda la Argentina. Aún no lo sabía, pero en pocos meses serían decenas de jóvenes de clases medias y medias altas, con padres muy gorilas y reaccionarios, que venían a poner toda su formación, sus cuerpos muy bien alimentados y lúcidos al servicio del proceso revolucionario que. –ahora sí, con la primer baja importante y poderosa de “ellos”- ya asomaba con contundencia.

Cuando empezábamos a hacer nuestros primeros pasos en la política, mientras jamás habíamos visto a nuestros viejos votar, (o cuando lo hicieron vinieron golpes militares de inmediato), tomamos conocimiento que se trataba de “Vencer o Morir” de “Patria o Muerte”.
Incrédulos y desorientados fuimos tomando conocimiento de las caídas en combate de los montoneros del aramburazo.-
La prensa nos tiró en la cara las muertes del Gordo Maza, de Capuano Martínez, y sobre todo de Abal Medina y Ramus.
Nombres lejanos e inalcanzables para nosotros, eran especies de hombres/dioses que entraban en el paraíso de los revolucionarios.
La Primera Generación de los Montoneros era golpeada duramente, y la Segunda parecía que aún no nacía porque no se la veía.
Ignorábamos que ya había nacido, y que ya caminaba con pasos firmes, ignorábamos que éramos nosotros y nosotras.

Eran años en que se vivía rápido y se moría rápido, y el torrente de sangre joven que buscaba caminos de Liberación era ya imparable.
Antes del Aramburazo, hubo ejemplos que produjeron lo suyo en nuestra conciencia, el más importante era el Che, la revolución cubana que contaba en sus filas con un comandante argentino. Vietnam, Argelia, y otros tantos también ponían luces en ese camino que se ensanchaba.
Pocos años después, cuando Mar del Plata, La Plata, Bahía Blanca y otras ciudades de la gran Regional Sur de los Montoneros habían dado sus mejores hijos e hijas a la causa revolucionaria, y cuando la lucha revolucionaria parecía imparable, siempre el Aramburazo quedó en nuestras memorias y era un canto/grito de batalla de miles de gargantas en los masivos actos o marchas callejeras.

“¡duro, duro, duro!!
“¡¡Vivan los montoneros
Que mataron a Aramburu!!!”

Atrás nuestro, muy cercano, vino otra generación de montoneros y montoneras. No podía ser de otra manera porque el Aramburazo jamás se apagó.

Paradojas de la Historia, la muerte del asesino Aramburu, fusilado por los Montoneros hizo posible lo que el propio Aramburu trató de evitar: que cientos de jóvenes de nuevas generaciones y distintas clases sociales confluyéramos en ser la peor pesadilla de las clases dominantes y de sus camarillas militares.
Con sus actos de represión en vida, y sobre todo con su muerte en manos de los vengadores de los mártires y fusilados Aramburu lo hizo pasible.
No pasó mucho tiempo, hasta que ya muchos de nosotros y nosotras finalmente encontramos después de tanto y tanto buscarlos, a los Montoneros. Nos costó mucho, pero eran años en que la iniciativa y la audacia sobraba, y a ningún joven de los 70 había que instruirlo mucho en temas de largarse a caminar hacia la revolución socialista.

Cuando los Montoneros llegaron a Mar del Plata se encontraron con cros y cras con cierto grado de organización, con determinada infraestructura conseguida a riesgo de sangre o libertades y con una furiosa voluntad de continuar el camino de los compañeros fundadores de la Organización.
Siempre recuerdo y menciono las palabras del compañero que llegó a intentar la difícil tarea de encuadrar, disciplinar y direccionar la impetuosidad juvenil de varios de nosotros. Se trataba de un compañero “grande” en edad, que tendría cinco o quizás seis años más que nosotros.
Muchos años después me enteré a través del Pelado Perdía, de quién se trataba, él me contó que cuando ese compañero cayó detenido muy mal herido y fue sometido a horribles torturas jamás cantó la cita que tenía con el comandante Montonero pudiéndolo haber hecho. Era Oscar Degregorio, “el Sordo Sergio”, de él se trataba.
El “Sordo” nos dejó una frase que jamás olvidaré: “a este proyecto se ingresa de por vida”.

Ninguno de nosotros lo entendimos o lo quisimos entender porque parecía que nos decía que jamás podíamos abandonar a la Organización Montoneros. Pero lo aclaró de inmediato: nos dijo que se refería no a la organización sino al proyecto revolucionario. Que nosotros y nosotras que recién estábamos en proceso de integrarnos debíamos ser conscientes que jamás se debe abandonar la ideología de la revolución.
Y creo que todos los muy jovencitos que estuvimos en esa reunión, lo entendimos, y varios supieron transitar hasta sus caídas y muertes eso que nos inculcó el Sordo. Otros y otros aún lo intentamos.

También el Aramburazo dio cuenta de otra situación: la lucha de clases dentro del Peronismo.
Al igual que el golpe de 1976, los anteriores golpes militares siempre protegieron a los sectores peronistas burócratas, pro capitalistas y pro imperialistas. Y esos sectores debieron ser enfrentados por los revolucionarios también en términos militares porque eran enemigos de clase y responden a los intereses de la dominación. El propio golpe militar de 1966 contó con la presencia y el apoyo de dirigentes sindicales y políticos del Peronismo.
Desde 1955 en adelante y sobre todo a partir del Aramburazo, quedaron en claro dos cosas:
Una, es que el proyecto peronista de la “Comunidad Organizada” no sólo era un proyecto capitalista sino que además era de imposible concreción porque las clases que tienen intereses contrapuestos no se unirán jamás. Así pues, el enfrentamiento político, ideológico y armado dentro del Peronismo entre los revolucionarios y los capitalistas, en su más alta expresión, fue producido por la irrupción de Montoneros. Y eso fue más allá de la voluntad o las expresiones de algunos de sus Conducciones.
La otra, es que Perón venía a encabezar la lucha interna en el Peronismo a favor de los capitalistas, de la derecha y de los pro imperialistas, y esto que hoy es una verdad incontrastable, no nos quedaba claro en tiempos de la ejecución de Aramburu.

Lo cierto es que el impulso de la Operación contra Aramburu, junto a las grandes puebladas del año anterior, las gestas de Asia, África y Medio Oriente y sobre todo la revolución cubana y el Che, hizo posible que amplias y poderosas masas de jóvenes, trabajadoras y trabajadores y clases medias confluyéramos en el proyecto revolucionario de Montoneros levantando la “Patria Socialista” como consigna de guerra frente al enemigo de Oligárquico Imperialista -dentro y fuera del Peronismo- y también contra el propio Perón. La lucha revolucionaria y la lucha de clases en el interior del Peronismo estaba para tres o cuatro años posteriores al Aramburazo en su más alto nivel de expresión.

Hoy, cincuenta años después del Aramburazo podemos tener algunas certezas que se consolidan frente a este Gobierno capitalista de Fernández.
En primer lugar el Aramburazo fue el gran acierto de los Montoneros, ni yo que me incorporé con la Segunda Generación de Montoneros, ni nuestros compañeros fundadores jamás podremos criticar ni mucho menos repudiar una legítima acción de resistencia popular contra un fusilador.
Como tampoco repudiariamos las ejecuciones de los anarquistas contra el comisario Ramón Falcón o contra el Coronel Varela asesino de la Patagonia rebelde. Aramburu, como luego el Comisario Villar, o el General Cardozo ambos jefes de la Policía Federal eran hechos que provenían de actos legítimos de resistencia popular. Lo mismo digo respecto de dirigentes sindicales traidores a los intereses de los trabajadores a quienes debían representar.
En segundo lugar, ya no quedan dudas que, tanto los Montoneros como otras organizaciones revolucionarias, fuimos derrotados y por lo tanto hubo que intentar empezar de nuevo una y otra vez y hace cuarenta años que seguimos intentándolo.

La derrota de los Montoneros implicó la del proyecto revolucionario en el Peronismo y por tanto el triunfo en esa lucha de clases interna de los capitalistas e imperialistas, que fueron preservados y protegidos por los militares y por los Norteamericanos para darles la tarea de conducir el peronismo como vehículo de consolidación capitalista. Y esto fue posible desde Menem, pasando por los Kirchner y actualmente con Fernández, más allá de las pequeñas o grandes diferencias en apariencia de cada uno de ellos.

La tercera cuestión, es que el Aramburazo nos muestra con crudeza lo peor de las miserias que devinieron después de la derrota. Las caras de los punteros, dirigentes sindicales vendidos a las Patronales, de organizaciones “sociales” pegadas al clientelismo y al Estado explotador y en especial, todos ellos empeñados en ayudar a la consolidación del capitalismo.
Todo esto se contrasta con aquellos compañeros que secuestraron y ejecutaron a un fusilador entregando todo, sus vidas, sus libertades y el sufrimiento extremo de sus familias.

Para finalizar, digo que mas allá de que alguna vez quizás tengamos que analizar colectivamente las Causas de la Derrota, las enseñanzas de dignidad, de militancia colectiva, de destierro de conductas liberales e individualistas, de rechazo al consumismo y de anteponer siempre el proyecto colectivo al propio, las aprendí dentro de los Montoneros o dicho de forma más sencilla: no sería quien soy si no hubiera sido por mi militancia montonera.

Y quiero decirles a todos los que lean esto, a aquellos compañeros y compañeras de distintas organizaciones con las que hoy caminamos juntos, a organismos de solidaridad, de género, de DDHH y de colectivos de abogados como los que integro, a mis compañeras y compañeros de Convocatoria SEGUNDA INDEPENDENCIA, a mis ex compañeros montoneros, y a los compañeros sobrevivientes del PRT ERP, FAL y otras organizaciones armadas de los 70 que aún es posible seguir creyendo y ayudar a construir el proyecto revolucionario de una sociedad sin explotadores ni explotados.

El Negro Soares
29 de mayo 2020

25 y 27 de Mayo

Publicado por Convocatoria el
0 140
Memoria Histórica

El 25 cae en combate el Comandante Montonero Arturo Lewinger.
El 27 es fusilado por esa operación Eduardo Adolfo Soares

El compañero Arturo Lewinger era un importante comandante Montonero a cargo de la Regional más extensa de la Organización con sede en La Plata y de ahí abarcaba hasta el fin de La Patagonia.

Era un tipo grande en edad, un viejo para la época (1975),  tendría unos 32 años.

Desde el primer día que lo conocimos en Mar del Plata nos impactó el don de mando y la eficacia a la hora de resolver problemas.

Cara de típico judío que era («Chachosky» le decían sus viejos cros de las FAR, Orga de la que provenía), y con una resolución de hierro.

Ya en 1974 nos había dejado maravillados cuando la Jefatura de la Regional a su cargo y él mismo en persona les encargó a los jefes de la turística (y medio hippie) columna Mar del Plata La orden expresa de «producir un palo verde lo antes posible».

«¿un palo verde? ¿De dónde lo sacaríamos en Mar del Plata?»

Jamás los chicos y chicas marplatenses nos hubiéramos imaginado que probablemente ya habría de estar en marcha la famosa operación de los Born y por tanto habría que «producir» esa guita para sostener estructuras que se estaban dedicando a otra cosa.

Pero no sabíamos nada de eso.

Si algo tenían de cualidad los Montoneros y ni hablar de los montoneritos marplatenses es que no había que repetirles las instrucciones dos veces.

Y así, toda la estructura a cargo del Jefe un oficial mayor oriundo de San Juan cuyo nombre jamás lo supe, se puso a trabajar.

Con precaria estructura de inteligencia se establecieron tres o cuatro nombres de empresarios.

Y se fueron investigando y «caminando».

Finalmente la dirección marplatense optó por el empresario de la construcción Nicolás Dazeo.

Los cros responsables nos explicaron que la idea de Dazeo surgió porque no sólo era sólido económicamente, sino porque además su empresa era una tercerizada del Ministerio de Bienestar Social a cargo de López Rega el fascista fundador de las Tres A y hombre fuerte del Gobierno peronista.

Dazeo con su empresa estaba poniendo en valor las famosas colonias de Chapadmalal y por tanto se asoció con López Rega.

A poco de empezar las obras surge un gran conflicto con los obreros de la construcción, se paralizan las obras, despiden gente y la situación estaba al rojo.

Los jefes de nuestra columna evaluaron matar dos pájaros de un tiro : sacarle la guita a Dazeo y además obligarlo a reincorporar a los laburan tes entre los cuales había una célula de JTP nuestra estructura Sindical de superficie.

Pero una cosa es decirlo, y planificarlo, y otra hacerlo.

Lo concreto es que cuando el comando de captura de Dazeo lo esperaba en un lado, el tipo iba por otro.

Comprobamos que, como todo en la vida y ni hablar en un proceso revolucionario, nunca alcanza con la simple voluntad, se necesita experiencia, formación, sabiduría, etc, y de todo eso carecíamos los jóvenes Montoneros de Mar del Plata.

Cuando el tiempo pasa y la operación no se concreta aparece por segunda y definitiva vez, el «Chachosky», el judío comandante montonero, el flexible e inflexible al mismo tiempo.

Nuestros jefes expusieron las dificultades y el tipo nos agarró a dos de nosotros, el Chino Celesia y yo, y nos pidió que lo llevemos por las rutas relevadas, por las oficinas del empresario y a su inmensa mansión en medio de un bosque.

Tres días nos tuvo e iba tomando nota.

Durante esos dias, no se cansó de preguntarnos por cada detalle de la estructura y de la Historia de la formación de Montoneros de Mar del Plata.

Cuando le mencionábamos un nombre cualquiera de un cro o una cra, el Chachosky pedía conocerlo y que lo lleváramos al barrio o fábrica.

«Uds digan que soy un compañero nuevo ingresando a la JP»

Ese judío con cara de judío fue el gran comandante montonero que nunca jamás olvidaremos.

Finalmente el tipo decidió ponerse al mando él mismo de la Operación ignorando las sugerencias de todos que le indicaron que por su rango no debería arriesgarse y que quizás no le estuviera permitido.

Pero no hubo caso.

Lewinger ordenó atacar la casa de Dazeo, tomarla y esperar a que el empresario llegara y ahí reducirlo.

Un riesgo tremendo porque la casa estaba con personal de seguridad privada armados y perros adiestrados.

Pidió unos trabajos de imprenta, un coche último modelo (que se consiguió de inmediato) y un traje de calidad para el mismo.

Y así, dos vehículos con pelotones Montoneros se apostaron en el bosque y esperaron la señal.

Arturo Lewinger junto a la  psicóloga Mirta Clara (fallecida hace pocos años y mujer del Flaco Salas fusilado en Margarita Belén) arribaron a la puerta de la mansión de Dazeo invocando ser de Ceremonial del Ministerio de Bienestar Social y exhibieron credenciales.

Les franquearon la puerta  e ingresaron.

Ni bien los guardias aseguraron a los perros los apretaron y redujeron.

Y en tres minutos tenían la casa ocupada, aseguraron también a la familia de Dazeo. Hicieron señas para que ingresará el primer grupo.

El segundo grupo se mantuvo de contención en el bosque ante un eventual ataque policial.

Dazeo finalmente llegó fue reducido, dormido con un brebaje que preparo la Trici, Beatriz Meana, la ya conocida y homenajeada enfermera montonera.

Y se lo sacó del lugar sin efectuar un solo dispararo.

El padre finalmente pagó una gran suma. Los obreros fueron reincorporados a las obras, se les pagó los salarios y de paso Dazeo pagó una importante indemnización en alimentos a nuestros barrios.

Pero de nada de esto se trata lo que acá escribí sino del comandante Arturo Lewinger.

Hay muchísimo y mucha historia conocida de este compañero, pero eso es patrimonio de nuestros viejos compañeros. Yo me remito a lo que conocí en persona y como la Historia nos terminó enlazando al comandante montonero, a mi y a mi papá Eduardo Adolfo.

Chachosky fue un jefe de tropa, un tipo que se metía en lo más profundo de la construcción política en las zonas donde llegaba su comando.

Un «compañero nuevo» que tomaba mate con obreros del pescado o con doñas de barrios que jamás imaginaron que estaban frente al compañero de mayor nivel de toda la Regional al sur de La Plata.

Para principios del 75 en todo el país nuestras bajas eran importantes. Y Mar del Plata no era la excepción.

La Organización se reestructura en función de semejante enfrentamiento y del golpe inminente en menos de un año.

Y Lewinger supervisó él mismo cada evaluación de cada compañero y cada reestructuracion en las diferentes columnas.

Para ese tiempo yo viajaba más seguido a La Plata.

En mayo de 1975 somos detenidos con la cra Julia Giganti de JTP y corrimos la suerte de todos, nadie quedaba exento de torturas.

Cuando nos «blanquean» alojan a Julia en la Comisaría 1ra, y a mi en la Comisaría 2da. Y empiezo a recibir visitas de mis viejos.

En una de ellas mi papá me informó que la Organización se contactó con él y que estaban evaluando tomar la comisaría para rescatarme.  Y que no les sería posible sin su ayuda.

Mi papá (el «Negro» Soares antes que yo, hijo de inmigrante caboverdiano, delegado sindical de ATE y Foetra) sin ninguna militancia política, aceptó y fue diseñando todos los planos que le pidieron, con mención de personal, horarios, armas, etc.

Se fijó el 25 de mayo como fecha del ataque y me dijo mi Viejo que estuviera listo.

Y así fue.

Una pareja de Montoneros ingresaron a la Comisaría 2da de Mar del Plata invocando una denuncia.

Al mismo tiempo una cra apretaba al consigna de la calle.

Mientras se labra el acta el cana de la calle se resiste y le disparan.  Esto alerta a todos y se produce en el salóncito de ingreso un intenso tiroteo entre la pareja de cros y los policías que se amontonan en el lugar.

Alcance a escuchar desde mi celda todo el tiroteo e incluso al cro que pareció avanzar por el pasillo disparando gritando «Negro ¿donde estas?».

Luego disparos y quejidos de heridos.

Cuando las detonaciones sonaban más y más lejanas me quedó claro que la operación no se concretó.

Escucho quejidos y  alguien dice «¡¡esta vivo rematalo!! » y de inmediato un disparo y silencio.

Aún no sabía quién sería el cro que mataron.

Alguien gruta «¡¡traelo a Soares!! » y vienen por mi.

A las puteadas y forcejeos me llevan por el pasillo con fines aparentes de ejecución. Y escucho «metelo de nuevo que viene el Juez»

El juzgado Federal estaba a muy poca distancia de la comisaría atacada.

Vuelven a sacarme pero sin armas apuntando ni forcejeos y veo al Juez Federal González Echeverri y me hacen reconocer un cadáver que habían arrastrado del pasillo al hall.

Era Arturo Lewinger, el Chachosky, nuestro Comandante.

La que huyó herida en una mano fue Candela, a quien curó Trici.

Dos días después, un 27 de mayo un grupo mixto de policías, militares y civiles CNU llegaron de noche a la casa de mis Viejos, los levantaron de la cama y le ordenaron a papá que se vistiera.

Mi viejo le dejó a mamá, reloj, cadenita y le pidió que sea fuerte y se fue con ellos.  Lo fusilaron en una cancha de fútbol cercana.

Y así, entre un 25 y un 27 de mayo caen el Comandante Lewinger y un anterior Negro Soares

Durante años, esta historia permaneció entre muy pocos.

Creo que al Chachosky aún no se le hizo el homenaje que se merece.

Salvo unas baldosas en una casa donde vivió, no mucho más.

Nunca entendí porqué.

Quizás a la Conducción Nacional nunca le cayó bien del todo que tan alto oficial se arriesgara de esa manera por un cuadro subalterno.

Y adelanto que la Conducción Nacional tendría toda la razón.

A mi viejo en cambio si le hicieron un gran homenaje en Mar del Plata los compañeros hace unos 10 años.

Estas historias son comunes en una guerra o proceso revolucionario.

El Fiscal del mi causa y de la causa de la muerte de papá fue Gustavo Demarchi, jefe del CNU, importante dirigente peronista, candidato a intendente de Mar del Plata por el Partido Justicialista.

Hoy condenado a perpetua por delitos de Lesa.

Pero con los años pude comprender la explicación sobre el fusilamiento de mi Viejo.

Me la dio a los pocos meses de estar yo en la cárcel de Sierra Chica, la Doctora Teodoris.

Era mi defensora oficial. Y también integrante del CNU.

Mi defensora, en su primera visita me dijo «¡¡¿Vos que pretendias que hiciéramos con tu viejo??!!

» tu viejo colaboró para atacar la comisaría!! ¿¿Vos crees que eso no se paga??!! «

Era la abogada que me tenía que defender en la Causa.

Durante años pudo más la bronca.

Pero cuando uno conoce la verdadera naturaleza del enemigo al que nos enfrentabamos se puede entender porque remataron a Lewinger estando vivo y porque fusilaron a mi papá.

Razones no les faltaban.

Esto del carácter y la naturaleza de nuestros enemigos es muy importante que lo consideren siempre los compañeros,  y que jamás lo olviden, sobre todo los más jóvenes.

La Lucha por la Liberación Nacional y Social y por el Socialismo no es gratis.

Es mejor tenerlo en cuenta ahora que aún la sangre no corre como en aquellos años.

Entenderlo es el mejor homenaje que se les puede hacer a tipos como el gran comandante Arturo Lewinger y un poco también a mi papá.

El Negro Soares

25 y 27 de mayo 2020

Convocatoria Segunda Independencia rinde homenaje a los jefes montoneros «Carlon» Pereyra Rossi y «el viejo» Cambiaso asesinados un 14 de mayo de 1983.

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Memoria Histórica

La dictadura ya se iba y todo marchaba muy bien para la Oligarquía argentina y el Imperialismo yanki.

Los partidos del capitalismo UCR y PJ continuarían y profundizarán el sistema explotador como lo continuaron haciendo hasta ahora.

En el Peronismo los revolucionarios fueron exterminados y la Dictadura protegió a los peronistas capitalistas y/o pro imperialistas en algunos casos. Así como masacro a los luchadores por el Socialismo. 

Pero el enemigo tenía que asegurarse definitivamente que la lucha de clases y la guerra interna dentro del Peronismo ya nunca más debería revivir, asegurarse para siempre que el Peronismo se convirtiera en el vehículo para profundizar el capitalismo. 

Debía tener el control del Peronismo en el Gobierno para siempre, sea con Menem, Kirchner, o Fernández.

Faltando 5 meses para las elecciones, el 14 de mayo de 1983, los dos comandantes Montoneros fueron secuestrados frente a testigos, en el bar Magnum de Rosario. Horas después fueron torturados y asesinados cerca de Zárate por una patrulla de la Unidad Regional de Tigre integrada por Patti y los suboficiales Rodolfo Diéguez y Juan Amadeo Spataro. 

Esto contó con las complicidades de los partidos capitalistas, sectores seudoprogresistas y organismos de DDHH que se hicieron los distraídos y cacarearon algún repudio escrito, pero no hicieron nada por sus vidas. 

Y absolutamente nada más.

A todos les convenía la muerte de los dos dirigentes Montoneros.

Al radicalismo porque, desde el Gobiern,o continuó con la persecución a la Dirección Montonera

Al Peronismo porque logró integrar o cooptar a muchos compañeros y compañeras que lucharon por la Patria Socialista y finalmente se arrodillaron ante las conducciones burguesas del Peronismo, sobre todo cuando fue gobierno.

La guerra interna en el Peronismo había terminado definitivamente con la derrota de los revolucionarios o su integración al Peronismo capitalista triunfante.

El propio Comisario Patti fue un Aliado incondicional del Peronismo durante el gobierno de Menem. Fue interventor del Gobierno Peronista en el Mercado Central, también fue enviado por el Gobierno peronista a Catamarca como titular de la investigación del crimen de María Soledad. Y finalmente se convirtió en intendente en Escobar.

Algo parecido ocurrió con otro militar «peronista», el Teniente Coronel Aldo Rico quien fuera intendente de San Miguel. Y ministro de Seguridad del Gobernador peronista Carlos Rucauff. 

El Peronismo en el Gobierno daba señales claras de cómo premiaba a los fusiladores de los revolucionarios.

Estos debían someterse y admitir ser cooptados por sus antiguos enemigos.

Y muchos lo hicieron.

Aún hoy muchos lo hacen. 

Convocatoria SEGUNDA INDEPENDENCIA rinde ahora homenaje a nuestros compañeros Comandantes Montoneros Pereyra Rossi y Cambiazo.

Y juramos seguir levantando las banderas históricas de luchar para lograr una sociedad sin explotadores ni explotados, una Patria Socialista.

Convocatoria SEGUNDA INDEPENDENCIA

Mayo 2020

CONVOCATORIA

Convoco a los que todos

los días se levantan

y salen a yugarla

por migajas

que no alcanzan,

a que se rebelen.

Convoco a los que todos

vacilan en ir o no ir

al templo que envejece

los corazones.

Convoco

a los que caminan

sin rumbo en una tarde

cualquiera,

buscando una razón.

Convoco a los pacíficos

que no están cumpliendo

con su deber a pesar

de sus buenas intenciones.

Convoco

a los que no comen

lo suficiente

ni se abrigan

lo necesario y tienen

sed torrencial.

Convoco

a los pequeños

de ambiciones

que dejan a los demás

ambicionar

más de la cuenta.

Los convoco

a dar vuelta el pullover,

a pegarle al prepotente

y a escupir en la cara

a los que no han sido

convocados.

Los convoco

a romper lo que no sirve,

a perpetrar los robos

necesarios, y a recuperar

lo perdido.

Los convoco

a cagarse en el miedo

y patear las puertas

donde encerrados

están los condenados.

Los convoco

a abrir las cárceles,

a ventilar las tumbas

y a levantar las calaveras

de los hermanos

heridos de muerte.

Los convoco

a abrazarse en las plazas

del país, a escribir

los muros y a fusilar

a los fusiladores.

Los convoco

a no atar nada,

sino a despedazar

las cadenas.

Los convoco

a agitar banderas

y colores, y correr

liberados por las calles

y por campos húmedos

de rocío.

Los convoco

a ser sinceros,

a putear a los hijos

de puta,

a desobedecer al tirano,

a amar sin límites

y a odiar.

Y si, a esta convocatoria

por impolítica

no concurre nadie,

mala leche!!.

Quedan entonces

convocados al entierro

de la vida del que tuvo

esta pésima idea.

Si a esta convocatoria

vienen algunos,

pero no todos

los convocados,

no importa,

en la próxima

seremos más.

Y si a esta convocatoria

vienen todos

los convocados,

la cordura

habrá invadido

en REVOLUCIÓN

nuestro país

para siempre.

Eduardo (Carlón) Pereyra Rossi