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Argentina, causa armada.

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Por Alfredo Grande

Dedicado a Marcos Bazán y a todas las víctimas de causas armadas

(APe) Antes decía: unos años atrás. Ahora digo: unas décadas atrás…. A lo mejor la vejez es eso: pensar en décadas para atrás y en meses para adelante. Hace décadas me dijeron que cuando la policía quería llevarte, entraba a tu casa, tiraba un sobre de droga, lo encontraba y adentro. Te “plantaba” la evidencia. En esas décadas no se hablaba de “causas armadas”, pero lo eran.

En 1962 Frondizi es depuesto luego de anular las elecciones de la provincia de Buenos Aires en las que triunfó la fórmula de la Unión Popular: Framini y Anglada. El canto del triunfo incluía un inquietante remate: “Perón a la Rosada”. Una cosa era proscribir al Partido Peronista, y otra muy diferente, incluso opuesta, es proscribir al peronismo. Frondizi que había quebrado a la Unión Cívica Radical al torcerle el brazo a Balbín. El que una década después habló de la “guerrilla fabril”, para beneplácito de los genocidas. Frondizi (en esos tiempos hubiera dicho “Arturo”) ya había decretado el plan Conintes. (Conmoción Interna del Estado). Como era de esperar, le salió el Conintes por la culata y fue echado por la milicada luego de más de 40 “planteos”.

Esas elecciones fueron otra causa armada para justificar que el ejército fuera sinónimo de poder ejecutivo. Al general Poggi lo “camisetearon” (según la jerga futbolera) y triunfó en el elecciones adelantadas el Dr. Arturo Illia. Causó la misma sorpresa que años después generó el triunfo de Raúl Alfonsín. La causa armada contra Illia comenzó con el anatema de “tortuga”. Una caricatura del talentoso humorista y dibujante Landrú lo publicó en su revista “Tía Vicenta”. Y siguió con la causa armada de los laboratorios medicinales, especialmente argentinos. (Roemmers, al caso).

Y entonces se alfombró la llegada de Teniente General Onganía, el ángel azul. Apoyado por fascistas, liberales, cursillistas, gremialistas y alguna izquierda filo maoísta. Pero el que a caricatura mata, a caricatura muere. “La Morsa” Onganía cerró Tía Vicenta cuando Landrú publicó el dibujo de una morsa con gorra e inmensos bigotes.

Las causas armadas desbordan lo jurídico policial y son políticas públicas y privadas. La usina de las causas armadas son algunos organismos del Estado, llamados de “inteligencia”. Lo que implica confundir inteligencia con botoneo. Pues mal: son esos organismos que nosotros pagamos para que nos arruinen la vida, los que tienen especialización, cursos de posgrado, licenciaturas, maestrías y doctorados en causas armadas. Incluso hay una especialización en causas armadas para armar causas armadas. Los “servicios” (bien podríamos llamarlos cloacales) se espían a sí mismos. Son dobles, triples, cuádruples agentes. Que la derecha espíe a Luis Majul o a Laura Alonso, entra dentro de lo que denomino “alucinatorio político social”.

Pero hay una causa armada que puedo definir como la madre y padre de todas las causas armadas. Por la cantidad de dinero involucrado, por la enorme cantidad de perjudicados y especialmente, la pequeña minoría nada silenciosa de beneficiados. Es la Estafa Externa. Es patético que aún para criticarla y proponer no pagarla, se hable de Deuda Externa. Desde Bernardino Rivadavia cuya causa armada fue el Empréstito con la Baring Brothers, hasta el endeudamiento estafador de Cambiemos, muchas aguas pasaron bajo el puente. Pero todas esas aguas tienen el contaminante de “honrar la deuda”. Reperfilarla. Refinanciarla. Re hundirnos. Millones de niñes en la penuria, ignoran que esa penuria es la marca indeleble que evidencia que vinieron con una estafa bajo el brazo.

La otra causa armada es la pandemia/epidemia. El Covid 19 existe, aunque no tiene cara, mal que le pese al bodrio publicitario de YPF, porque eso les pasa a los virus. Pero no es invisible. Lo que se quiere invisibilizar es la captura y utilización de la pandemia para una ingeniería de altísima concentración de capitalistas y absoluta dispersión de la clase trabajadora. La cuarentena es necesaria. Pero ha tenido desde el discurso inaugural de Berni, una captura estatal – policial – jurídica – empresarial de la pandemia, Es tan obvia a escala planetaria, que ignorarla ya es complicidad. Y el mal de muchos es el consuelo de cómplices.

A los 71 años no quiero que me cuiden. Me basta con que me informen, me ayuden optimizando mis recursos (por ejemplo de jubilación mínima a jubilación digna) decidan un impuesto y no aporte como prefiere llamarlo el banquero Heller, y no por única vez, sino por todas las veces y me ofrezcan opciones vitales. Yo puedo enseñar a respirar con la cabeza. En eso trabajo hace más de 45 años.
Pero insisto: no me cuiden. Nunca voté eso. A mí solo me cuidan mis compañeras y compañeros, militantes y combativos.

Quizá con eso nada sobre, pero por lo menos a mí, me basta.

Edición: 4014

Chaco: Torturas y represión a la Guardia Comunitaria Whasek Wichí

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No sólo el coronavirus asola el Chaco; en este último mes hubo en el territorio de las comunidades wichí organizadas un rebrote de racismo que amenaza desbordar por la acción consciente de la prensa hegemónica provincial y el propio poder político.

Foto: Pertenece a la publicación http://huerquen.com.ar/chaco-torturas-y-represion-a-la-guardia-comunitaria-whasek-wichi/

Hoy, martes 19 de mayo, dos líderes de la Guardia Comunitaria Whasek Wichí del Chaco deberán comparecer en una audiencia citada en un cuartel de Gendarmería, con el gobernador Jorge Capitanich. Llegan a esta reunión amenazados de ser acusados de SEDICIÓN como resultado de tomar en sus manos la defensa de 100.000 hectáreas de su territorio ancestral que el desmonte y el narcotráfico vienen desflecando desde hace demasiado ante la mirada impávida de los Estados.

Un hermano torturado 3 días por la policía, una joven wichí violada, misteriosos autos amparados por comisarios, denuncias que no se toman y otras que vuelan, una cédula que intima bajo cargos de sedición, la acción de un Gobernador que llegó con el Frente de Todos con la bandera de recomponer derechos.

Mientras los bancos siguen con la calesita financiera, mientras el agronegocio nos sigue envenenando en todo el país, mientras las grandes cadenas de comercialización de alimentos siguen especulando; mientras el narcotráfico, mientras los desmontes, mientras el hacinamiento y la muerte en los barrios populares… todo el peso del Estado cae sobre una organización comunitaria dispuesta a que sus derechos no sean letra muerta en un papel.

👉🏽 http://huerquen.com.ar/chaco-torturas-y-represion-a-la-guardia-comunitaria-whasek-wichi/

El querido compañero Polo Martínez Agüero de la hermana agrupación «Montoneros Mendoza» nos ha compartido un interesante análisis y lectura de la situación originada con la pandemia.

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Se trata exclusivamente de una lectura profunda del compañero y la compartimos en un espacio de nuestra página como una forma de aportar datos y elementos que sirvan para mayor entendimiento de la situación que padecemos y la que puede ocurrir con posterioridad a la cuarentena.

CORONAVIRUS :  EL DÍA DESPUÉS.

 SALUD,  SOCIEDAD,  NEOLIBERALISMO Y   GEOPOLÍTICA .

«Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas” 

(Ramón Carrillo : Sanitarista argentino. Ministro del primer Ministerio de Salud de la Argentina 1946-1954).

El mundo  llega a su límite civilizatorio, aún las advertencias que desde una gran diversidad  de experiencias y de perspectivas se vienen expresando hace décadas. Mucho se ha dicho respecto de la dinámica de vida del actual sistema social planetario, determinado por el capitalismo y el modelo actuante en nuestros días: el neoliberalismo. Son las advertencias  hábilmente acalladas por la imponente magnitud  del mensaje eficientista de la modernidad, propagado  por vía de la monumental red logística de las comunicaciones del poder. Un poder que promete todo,  para un futuro que nunca llega.

Y tanto hemos naturalizado esta dinámica que la terminamos aceptando como lo necesario para generar bienestar:  el del urbanismo concentrado, la industrialización hipertecnologizada ,  el del crecimiento económico abstraído del ecosistema y hasta del propio “ser social”, sujeto del pretendido desarrollo  que,  muchos descubren ahora,  opera como un caldo de cultivo que atenta contra los bienes comunes y nuestro hábitat generando patologías, epidemias, endemias,  catástrofes climáticas, etc…….

Todo fue advertido pero el mensaje del modernismo de “las cosas” pudo más.

Poco se dice ya sobre la producción a escala de animales para consumo en la que el  hacinamiento de los  mismos  para su reproducción acelerada, alimentación y sacrificio, crean las condiciones propicias – con una crueldad indescriptible – para un altísimo riesgo sanitario por la  exposición agresiva a enfermedades virósicas y bacterianas a que están sometidos. Los animales “industrializados” se transforman en potenciales portadores y también en víctimas que, en un proceso transparente al consumidor,  llegan a nuestra mesa. Son los animales de  la “escala industrial” y de la brutalidad, que ante la falta de movimiento y de su ciclo de vida natural terminan inmunodeprimidos,  transformándose también en posibles originantes de zoonosis para los operarios que los faenan y para los consumidores. Todo acaecido y legitimado por los países de la etapa neoliberal del capitalismo en el afán de reducir costos y aumentar la rentabilidad ……para el bien de todos.

Y, cual precepto bíblico, las plagas terminaron transformándose en las sombras de la industrialización capitalista. La viruela por ejemplo y otras infecciones bacteriológicas o virales  adquirieron intensidad patogénica a través de las redes mercantiles pre-capitalistas y de la urbanización temprana en Asia y Europa. Los brotes de los diferentes tipos de gripe como la porcina, la aviar, la gripe A  etc. siempre estuvieron asociados al núcleo del sistema agroindustrial. Es bastante claro  ya que las cepas salvajes virales se transforman en pandemias globales al romperse los sistemas biológico/ecológicos dado  la agresión a los bienes comunes y la emergencia climática.

Pero la exacerbación del modernismo alentado por el poder mundial  – tras la caída de los Estados de Bienestar – se puede ver también en la revista de los poderosos (la conocida  Forbes) que nos permite comparar  el ranking de las opulentas fortunas que ostentaban los dueños del planeta hasta el fin de esa etapa (década del 70)  exhibiendo , cual si fuera un ejemplo a seguir, la renta acumulada en las cuentas de los ganadores, con un promedio de 1.300 millones de dólares por cada uno de los apellidos  emblemáticos de la acumulación económica. Un valor que en la actualidad y de la mano de las nuevas técnicas de obtención de ganancias logradas por el neoliberalismo, nos muestra que las  cuentas personales de los dueños del poder mundial  han sobrepasado los 100.000 millones de dólares,  por cada uno de los diez primeros.

Un  incontrolable caos y desenfreno que ha llevado a la feudalización de los tradicionales sectores del poder  que además de los privilegios de clase y de libre albedrío que han ostentado siempre , han sumado ahora en estos cuarenta años de exceso, la capacidad para el control social de manera absoluta y  global. 

Un torbellino de consumismo que nos oculta que las guerras y sus nuevas formas,  conocidas ahora según el calificativo de “baja intensidad”,   producen las migraciones de cientos y hasta  de miles de seres humanos cuya única alternativa es la de deambular – muchas veces a pié – con sus familias y sus escasos bienes a lo largo de la geografía planetaria. Seres humanos que en la mayoría de los casos son  rechazados brutalmente por los propios generadores de estas desgracias  y sus disputas económicas,  como ocurre en las  fronteras de Méjico y EUA, o las de la Europa del primer mundo que, xenofobia de por medio,  expulsa a los que huyen del continente africano en busca de sobrevivir, por mencionar  sólo algunos casos.

Se pasa por alto (con ayuda de la desinformación previamente planificada), las expresiones que sin tapujos y con una naturalidad que ya no asombra, manifiestan los gurúes de la economía pretendiendo instalar en concepto de “población sobrante” que hace peligrar el ritmo de las ilimitadas tasas de ganancia. En la propia Europa del turismo y del “capitalismo civilizado” los presidentes cuestionan los sistemas previsionales que apenas contienen a los ancianos y jubilados porque para ellos,  son un “costo” que no están dispuestos a  pagar. Hasta la propia ex – presidenta del FMI sentenció en ocasión de las negociaciones con el anterior presidente argentino Mauricio Macri que “el gran problema es la cantidad de ancianos jubilados, que son un costo a cubrir”.

Los Estados han pasado a ser funcionales a los mercados y las instituciones de la excelencia, como los sistemas globales de Ciencia y Técnica, han mutado prioritariamente en la misma dirección  poniendo el mayor énfasis en la búsqueda del conocimiento,  para bien de mejores y más eficientes procesos de producción de bienes comercializables por parte de los grandes centros industriales  del capitalismo global. En muchos casos y más allá de la valía de algunas producciones científicas de utilidad para la calidad de vida de la especie humana y la bio-diversidad,  la ciencia sigue sin preguntarse  “para qué y para quién”.

Y aún con nuestro hábitat exprimido y oprimido de modo incontrolable, al cabo de éstos cuarenta años de voracidad sin límites para la ganancia, algunos ya se preparan para dar por terminada la etapa hacia el salto siguiente : el que pone en el centro de la disputa a la contienda de  globalizadores Vs. antiglobalizadores.

Las señales son inequívocas, como lo demuestran las injerencias del imperio del Norte en su intento de desestabilizar el Mercado Común Europeo azuzando al “Brexit” (la escisión de Inglaterra) y lo que en la misma línea  comienza a  advertirse en España. Un forzado cambio de etapa que va posicionando el tablero del ajedrez mundial con el imperio (a la cabeza de los desglobalizadores) y su necesidad de un nuevo mapa: el de países con fronteras cerradas y proteccionistas y  enfrente de éste, los globalizadores. La unipolaridad Vs. la multipolaridad. Un escenario que nos lleva a preguntarnos si la brutalidad con la que el sistema neoliberal ha sumido al planeta y sus sociedades de la mano de la depredación del medio ambiente, se reeditará en el día después de la pandemia. Preocupa saber y sobremanera  si los cambios que seguramente se producirán en éste nuevo mundo se darán según la lógica de  nuevas formas de obtención de ganancias (de los globalizadores o los antiglobalizadores) o por el contrario,  si los cambios se producirán para recuperar los valores que en los últimos cuarenta años han sumido en la devastación de  la condición humana.

Hasta aquí y en las últimas cuatro décadas  el planeta ha recorrido su “Sodoma y Gomorra”,   de la mano de la voracidad del capitalismo en versión neoliberal. Si asumimos esta realidad, a partir de aquí cabrá plantearnos el día después de los pueblos. Es que el interrogante  del final de la cuarentena nos lleva a preguntarnos: ¿Iremos rumbo a la etapa de la “renta con pandemias manejables”  o nos encaminaremos hacia la sociedad justa , con la sanidad comunitaria y ambiental que nos debemos?.

Es la hora de resignificar lo que entendemos por “progreso”: ¿tendremos que seguir suponiendo que el esquema del día después deberá ser el de las nuevas formas para las altas tasas de rentabilidad del capitalismo neoliberal o habremos de plantearnos el cambio hacia el hacer más humano, aunque algunos interpreten al mismo como un “volver atrás”?.

Mientras tanto, los que hoy se muestran preocupados por la economía  justificando la destrucción de puestos de trabajo con la paralización de la comercialización por la cuarentena, empiezan a buscar la legitimación del escenario que anhelaron siempre : ¿habremos de seguir concibiendo a la producción desde la racionalidad neoliberal, o nos abocaremos a repensar  otro sistema de producción más leal con el medioambiente y con los pueblos hermanos del mundo?.

Al decir de Mario Firmenich en su último documento : “ PÁNICO A LA PANDEMIA : ¿DE QUÉ NOS DEFENDEMOS? ¿DE UN VIRUS O DE LA III GUERRA MUNDIAL?…..” (que también acaba de comentar en términos similares Evo Morales), vemos con claridad las posiciones enfrentadas entre los distintos centros de poder dejando claro que los momentos de zozobra que trascendemos como civilización, responden pues a las nuevas formas del conflicto global. Los que lo detentan han sabido manejar con singular astucia la nueva cara que presenta el “control social”. En efecto, las cuarentenas están resultando de suma utilidad – si lo observamos con detenimiento –  para garantizar la gobernabilidad entre los espacios cuestionadores de la desigualdad que recientemente comenzaron a aflorar en distintos países del mundo. Chile es un claro ejemplo de  mucho Estado de Sitio y poca cuarentena.

Los hechos que no se informan por los medios de difusión oficiales protagonizados por las fuerzas armadas y de seguridad, también nos aportan indicios de un accionar que en  vez de dedicarse a un control basado en la demanda popular apunta al disciplinamiento,  funcional a las estructuras políticas del sistema pero no a las necesidades de los pueblos. Mientras tanto, la Armada norteamericana ya se posiciona en las costas de Venezuela.

Y los eternos “drenajes” (con nombre de Deuda Externa) tampoco se detienen. Nuestro país por ejemplo y ya iniciada la cuarentena,  efectivizó el pago de 250 millones de dólares de Deuda a bonistas mientras se vuelve a poner – ahora en el escenario del virus – la renegociación de la dependencia.

Por otro lado, pero también enmarcado en la realidad que nos hace avizorar “definiciones hacia el nuevo mundo”,  transitamos una situación muy puntual y concreta al momento de la redacción de este documento. Así,  coincidente con la época del año del levantamiento de la cosecha de uva en Mendoza (lo que normalmente se lleva a cabo con migrantes de las provincias del Norte y también del país hermano de Bolivia), la cuarentena (aislamiento social preventivo y obligatorio decretado por el Gobierno Nacional y aplicado por el Gobierno Provincial), se efectúa  a rajatabla con estos trabajadores de la cosecha a quienes- por tal motivo – los empresarios bodegueros contratantes   han dejado librados a su suerte en alimentación, vivienda y confort mínimo, digno de la persona humana. Así, los llamados “trabajadores golondrina” y sus familias con hijos de corta edad se encuentran en estos momentos hacinados y varados en la terminal de ómnibus metropolitana,  más allá de los esfuerzos de las distintas agrupaciones que asumen el compromiso para con ellos (grupos ambientales por la defensa del agua, SUTE, Red de Derechos Humanos y Organizaciones sociales). El Estado mendocino, conociendo esta situación, no aparece (aunque sí resuelve tales inconvenientes para los turistas que proviniendo de posibles lugares de contagio, son localizados en lugares  confortables). Los mencionados trabajadores llevan días durmiendo en los pisos de la Terminal. Queda en evidencia  que hay cuarentenas políticamente correctas (y  de difusión masiva), y cuarentenas de las que no se quiere hablar (no conviene mostrar por TV a los trabajadores de la cosecha,  abandonados por los bodegueros,  durmiendo en el piso en pleno operativo sanitario).

Pero en otros puntos del país también se verifica el prolegómeno de lo que parecería ser el día después de los que pretenden un nuevo mundo con más ganancias. Por ejemplo veamos lo que ocurre en estos días con los 250 trabajadores del frigorífico de Quilmes quienes,   a raíz de la emergencia humanitaria, han sido cesanteados y a quienes no se les abonará siquiera el sueldo del último mes de marzo trabajado. Para este caso la represión fue digna de los más recordados momentos de la dictadura militar según se ha podido observar en las “redes informales de comunicación” , a consecuencia de un mediatismo oficial que sólo nos muestra las estadísticas y  curvas de la evolución de la pandemia y nos oculta la represión o el abandono de los trabajadores que en estos momentos están sufriendo las consecuencias de los que nunca pierden.

Danone ha rebajado sueldos, Techint ha dejado sin trabajo a 1400 operarios habiendo arreglado – en la conciliación obligatoria – con la burocracia de la UOCRA.  Garbarino  intenta y declama inminentes rebajas de sueldos en lo que sería una maniobra de chantaje para conseguir subsidios y/o perdones fiscales. La constructora Caputo rebaja sueldos y amenaza con cesantías y así con tantos otros dueños del capital que, pareciera ser, no asumen el compromiso de la hora.

Evidentemente, la pandemia y su cuarentena ya va teniendo su “lado B” que tendremos que cuestionar firmemente  ante  los dueños del capital porque todos estamos en emergencia pero no todos hacen su aporte. Desde nuestra perspectiva, se ha llegado ya a situaciones límite que son incómodas hasta para quienes  se posicionan como los sectores de privilegio del mundo que vendrá. Es por ello que ésta es la hora de recuperar aquella premisa rectora que muchos – lamentablemente – se esforzaron por dejar en el olvido:

“ Cuando la nación está en crisis , se puede estar de un lado o del otro. Lo que no se puede es no estar en alguno de los dos ”. 

Y quizás,  observando las conductas de los que no se hacen ver a la hora del aporte, también sea el momento de exigir  con convencimiento que :  “empresa que despide…..empresa que se expropia”.

Es precisamente en este plano: el del egoísmo e individualismo que insiste con situarse por arriba de todo (incluso de las desgracias generadas por el virus),  que también se hace necesario poner sobre la mesa la capacidad de presión de algunos lobby´s económicos sobre el gobierno nacional. En efecto y como se habrá visto en el caso que ocurre con los trabajadores de la cosecha en Mendoza y el lobby bodeguero , también tenemos que mencionar el poder de la actividad minera que ha sido liberada  de cumplir la cuarentena por considerarla como “actividad esencial” , lo mismo con la explotación forestal (¿?……).

Por lo que se ve en lo inmediato, el aislamiento está precedido por la propagación antecesora de la sicosis viral paralizante de un mensaje que nos indica (y con cierta razón), que debemos quedarnos en casa. Se cierran fronteras de países hermanos para evitar el ingreso de contagiados provenientes de las fuentes de contaminación (medida precautoria) pero sí se permite la libre circulación de las mercaderías de los lobby´s en una evidente muestra de la debilidad de poder frente al capitalismo que ya se prepara,  desde el umbral de una forma tecno /totalitaria.

Como se ve, lo ineludible  nos cabe a todos.  Maristella Svampa ya reconoce el camino con su reciente aporte difundido a fines del mes de marzo en el cual plantea la necesidad de una reconfiguración  en este escenario, que debe apuntar hacia un nuevo paradigma político, económico y social a lo que nosotros le sumamos la reconfiguración cultural. Este es el momento en el que nos debemos asentar sobre una nueva tercera posición (tercer mundo). No podemos  quedar otra vez entrampados en la lucha por la hegemonía de la geopolítica mundial tal como ya se lo plantea el poder secular. No es dentro del sistema como se deberá reconfigurar el día después, porque no hay justicia social sin justicia socio-ambiental.

Pero las realidades concretas no se cambian si no se tiene el poder. Es básico que se cumplan los protocolos de seguridad e higiene pero desde un enfoque social y no desde el disciplinamiento que a la hora de la institucionalización del contexto que se viene, nos debe tener como protagonistas. Es importante pues,  la respuesta organizada y solidaria del pueblo. Tenemos que pujar por un Estado que no sea condescendiente con los dueños de la economía. Necesitamos un Estado que cumpla con el pueblo y los trabajadores desde la lógica de un Estado Solidario  de pertenencia a tal naturaleza.

Nosotros y el Estado que queremos tenemos que abocarnos a nuestra hipótesis de conflicto frente al nuevo escenario (¿la tan mentada tercera guerra mundial?). No podemos dejarnos llevar por el discurso oficial que con la máscara del cientificismo salvador nos pondrá de nuevo de rodillas ante un nuevo orden que ya comienza a cristalizarse en el tablero de la geopolítica. Es la hora de  hacer frente a la realidad que se advierte, con una actitud defensiva que nos debe encaminar hacia la recuperación de las soberanías.

Hablamos pues de la declamada soberanía alimentaria  que no es la que se sustenta en  la expansión de la frontera agropecuaria,  inherente al sistema capitalista,  con la cría industrializada de animales , que en la mayoría de los casos es dirigida por  los grandes laboratorios de alimentos e industria farmacéutica veterinaria y médica como Bayer, Monsanto, Cargill, BASF, Bunge, etc.

Hablamos también de nuestra soberanía energética porque es preciso desmercantilizar la energía. Hay que avanzar sobre los grandes conglomerados productores de combustibles fósiles, por citar un ejemplo, que producen los mismos bajo el concepto de “combustible para la exportación y comercialización”. En nuestro país se exporta  los combustibles fósiles en mayor cantidad de producto que el que queda para consumo interno,  teniendo  una amplísima franja de población que no puede acceder a ningún combustible (como informara el especialista  Pablo Bertinat en el 2013, en las Jornadas de Resistencia a la Industria Petrolera). Tenemos que reconceptualizar la energía como satisfactor para las necesidades humanas y del hábitat,  democratizando el debate que  con el cientificismo preponderante, sólo está reservado a las élites.

Y debemos asumir también la soberanía cultural  de la mano de la soberanía  de la salud (porque la salud pertenece al pueblo). Si volvemos a quedar encerrados en el capitalismo, que ahora será “capitalismo con pandemias” habremos dejado pasar la oportunidad de redefinir una salud soberana, y como tal, defensora de la sanidad de los pueblos.

Para ello debemos entender  lo que algunos pocos no quieren que veamos :  la medicina no es una ciencia biológica pura. Es la sinergia de lo biológico y social, determinados previamente por lo social, razón por la cual debemos partir por reconocer que los “bienes comunes” que nos brinda la Pachamama son justamente el espacio biodiverso en el que se produce la mencionada sinergia. Un espacio que se encuentra en emergencia climática.

La salud desde la visión sistémica y soberana de los pueblos debe enfrentar pues al gran negocio sustentado por la industria farmacéutica y su mercado de patentes, como así también al de la aparatología médica que, con un enfoque rentístico,  atenta contra nuestro concepto socio/biológico , que es el demandado por el pueblo .

En este sentido, ya a nadie se le escapa que el monopolio de los laboratorios que producen medicamentos (la industria que más factura a nivel mundial), operan con una vocación más orientada a la renta que a la salud de la gente,  induciendo al profesional desde su estrategia de marketing; más que a una actitud de servicio y solidaridad a la incorporación del medicamento como una parte de la cadena de consumo y no como un coadyuvante de la salud.

Esta industria está basada en el criterio de la “medicalización” y no de la salud integral, llegando a desfasajes como el representado por la polifarmacia ,  con gran riesgo para la salud de la sociedad. Es común en la actualidad descubrir el exceso de medicamentos que en muchos casos sobrepasan el promedio de cinco medicamentos a los que se somete al paciente, para una sola enfermedad. Estas estrategias tienen sus mentores : Pfizer, Phoenix, Glaxo, Bayer, Schering, Abbot, Boehringer-Igelheim, Montpellier, Roche (actualmente comprado por Bayer), Gador, Novartis. Rohemers entre otros. Varios de ellos son producto de megafusiones.

El sector privado no puede ser el referente o el conductor de los sistemas de salud. Es el Estado – nuestro Estado –quien debe definir las pautas y prioridades para el acceso a la salud . En este sistema hoy es el coronavirus, mañana puede ser otra pandemia y, sin caer en una visión apocalíptica hemos de graficar nuestro Norte con el ejemplo del Dengue , que arrastra desde enero a la fecha más de 7.000 infectados, con una importante cantidad de muertes pero claro,  el Dengue no es el elemento elegido para la confrontación global.  Así como se enfrenta al coronavirus, debemos  enfrentar todo lo que afecta a la justicia social y al buen vivir de los pueblos, terminando con quienes mercantilizan nuestros bienes comunes.

Es la hora del involucramiento y compromiso. No podemos esperar la vacuna salvadora de los centros de poder. Dejaremos de tener pandemias, endemias, epidemias, catástrofes sanitarias cuando el capitalismo histórico, el del presente y el que se quiere arrogar el día después, sea finalmente un recuerdo  para dar lugar a una nueva sociedad.

Polo Martínez Agüero

Integrante de Montoneros – Mendoza.

La dimensión viral de la cultura represora (II)

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Por Alfredo Grande
(APe).- De mis lejanos recuerdos, ha visitado mi memoria la epidemia de poliomielitis. A comienzos de 1956, nuestro país sufrió una importante epidemia de poliomielitis, que afectó a alrededor de 6.500 personas, y que la histeria desatada llevó a la gente a pintar todo con cal, usar lavandina para la higiene, mientras una vacuna recién terminaba de desarrollarse.

Puede parecer inverosímil, pero algunas madres lo hicieron. Envolvían a sus bebés en una suerte de sábana o manta, dejándole sólo libre la cabeza. El resto, cuerpo y extremidades, quedaban inexorablemente apretujados simulando una momia. De esta costumbre, que es difícil identificar su origen, el saber popular decía que servía para proteger de la implacable poliomielitis a los bebés, que eran sus víctimas preferidas. Esto ocurría ya a fines de 1955, cuando habían comenzado a aparecer, en la Argentina, un número elevado de casos de esta enfermedad. Y las cifras fueron en aumento, hecho que el gobierno de facto de Pedro Aramburu en un primer momento pretendió ignorar, a pesar de que diarios insistían en informar lo contrario.

También recuerdo que una de las leyendas urbanas de la época es que la epidemia era un castigo por el derrocamiento de Perón. A ese tipo de construcción colectiva la he denominado alucinatorio político social. Es una compleja trama de ideas delirantes. Lo que no implica psicosis, pero sí derrapa locura. La diferencia no es menor. La locura es un sin sentido del sentido común. Quizá uno de los mejores retratos de la locura haya sido “Las Brujas de Salem” de Arthur Miller y también “El pan de la Locura” de Carlos Gorostiza. La cuestión fundante es entender el núcleo de verdad de la locura. En este caso, el núcleo de verdad es la existencia del coronavirus. El virus existe y como todo virus, tiene sus mutaciones. Si entre los virólogos hay desacuerdos, no pretendo dar pautas de prevención viral. Pero sí puedo y quiero señalar que enfrentar esta epidemia (y no digo pandemia) con los mandatos de la cultura represora tiene inesperados riesgos.

El discurso presidencial incluyó palabras a mi criterio inquietantes: ejército, enemigo invisible y otros sumaron guerra. O sea: de la lógica sanitaria y de salud pública a la lógica bélica. También se habla de guerras comerciales, y desde ya, la batalla cultural. Y a eso quiero referirme. Las medidas sanitarias están siendo sacralizadas en detrimento del impacto subjetivo del aislamiento. Y peor aún: tomando una severa restricción a la humana sociabilidad como una virtud. “La vuelta a las reuniones familiares”, “Inventar nuevos juegos”, “Querer es aislarse y asilarse”. Si la cuarentena es necesaria entonces que no sea sin relevamiento de los daños y perjuicios que toda situación de aislamiento genera.

La subjetividad humana se construye desde matrices vinculares, como hace décadas enseñara Enrique Pichon Riviere. Que muches se ocupen del virus, pero que otres muches se ocupen del impacto vincular de la epidemia. Porque quizá la cuarentena sirva para impedir el contagio, pero la cuarentena producirá fracturas vinculares que tendrán también un efecto negativo incluso en la capacidad inmunológica. Lo que más me preocupa es que dentro del rango de evaluar riesgos, el impacto psicosocial del aislamiento no está en la agenda. Para nosotros debe incluirse y es prioritario.

Pasamos de “la casa al trabajo y del trabajo a casa” a “de casa a la casa”. Pensamos en los cientos miles de hogares que ya no son hace años “hogar dulce hogar”. Siempre supimos que el lugar de más riesgo para la mujer y para les niñes era el ámbito familiar. Ahora pasa a ser el mejor bunker para enfrentar los virus. ¿Cuál es la ganancia de los pescadores represores? Si este nivel no se empieza a pensar y a intervenir, la epidemia pasará pero los daños vinculares, de los que nadie querrá hablar, serán inevitables. Con el agravante que también soldaremos que no es necesario tanta gente para trabajar, que el santo grial de la población excedentaria puede ser alcanzado. En otros términos: en el mundo sobra gente. Diría en el mundo marginal, precario, de las personas en situación y padecimiento de calle. Poder trabajar desde el domicilio te ubica en clase media y media alta profesional, comercial e industrial.

Obviamente, los que levantan las banderas de “cuidarse” tendrían que agregar “cuidar los privilegios de clase”. Pero no pidamos sinceridad a la cultura represora, ya que su cría más preciada es la hipocresía.

¿Cómo hace un albañil, un artesano, un carnicero, un artesano, para trabajar desde la casa? En el transporte público sólo se puede viajar sentado. ¿Qué distancia hay entre asientos? ¿Y en los asientos frente a frente hay dos metros? El mito reaccionario de la “población sobrante” encuentra su núcleo de verdad en el coronavirus. Pero ahí no termina el problema. Recién empieza. Veremos cuándo empieza a resucitar la teoría del “país para pocos”. Porque tenemos epidemias como el hambre, el dengue, el mal de chagas, la hepatitis, etc, que nunca motivó un discurso en cadena del presidente (ningún presidente) con laderos oficialistas y opositores. Y mucho menos que la devolución de las obscenas dietas de las eminencias legislativas.

El vellocino de oro de la UNIDAD crecerá desde la destrucción del enemigo invisible. Vayamos a García Márquez gracias al oportuno recuerdo de Guillermo Robledo: “Cuando José Arcadio Buendía se dio cuenta de que la peste había invadido el pueblo, reunió a los jefes de familia para explicarles lo que sabía de la enfermedad del insomnio, y se acordaron medidas para impedir que el flagelo se propagara a otras poblaciones de la ciénaga. Fue así como les quitaron a los chivos las campanitas que los árabes cambiaban por guacamayas, y se pusieron a la entrada del pueblo a disposición de quienes desatendían los consejos y súplicas de los centinelas e insistían en visitar la población. Todos los forasteros que por aquel tiempo recorrían las calles de Macondo tenían que hacer sonar su campanita para que los enfermos supieran que estaban sanos. No se les permitía comer ni beber nada durante su estancia, pues no había duda de que la enfermedad sólo se transmitía por la boca, y todas las cosas de comer y de beber estaban contaminadas por el insomnio. En esa forma se mantuvo la peste circunscrita al perímetro de la población. Tan eficaz fue la cuarentena, que llegó el día en que la situación de emergencia se tuvo por cosa natural, y se organizó la vida de tal modo que el trabajo recobró su ritmo y nadie volvió a preocuparse por la inútil costumbre de dormir” (Cien años de Soledad)

Trabajar lo vincular es la vacuna para que la cuarentena no nos condene a cien años de soledad. 

Fuente: http://pelotadetrapo.org.ar/2013-09-05-12-30-19/2020/5377-la-dimensi%C3%B3n-viral-de-la-cultura-represora-ii-2.html

La dimensión viral de la cultura represora

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Por Alfredo Grande

(APe).- El fundante represor de la cultura no siempre aparece en la superficie. Pero tampoco está siempre oculto. Si recorremos esa superficie, como propone Gregorio Baremblitt, podremos observarla del derecho y del revés. Observarla, sentirla, olerla, padecerla, esquivarla, chocarla, y puedo asegurar que ni siquiera nos permitirá descansar en paz.

Hoy vivimos en el auge del mundo del revés, que hace décadas nos enseñara María Elena Walsh. Pero a diferencia de aquellos tiempos lejanos, el revés hoy está legitimado como el derecho. Y también como El Derecho. Por eso toda invocación a la Justicia, que es el Derecho, es la negación absoluta de lo justo, que es el revés. Para intentar ser más preciso, si eso me fuera posible, hay un revés reaccionario y hay un revés revolucionario. La teoría de la plusvalía es el revés del “justo salario”. La democracia representativa es el revés del “pueblo en armas”. Armas que son de construcción masiva. En su extremo límite, la autogestión de la vida.

No son bienaventurados los coronavirus infectados, porque de ellos será el reino de los infiernos

(Aforismo implicado A.G)

Hoy el revés reaccionario es la utilización de la infección por el coronavirus. Como escribe con su pluma laser Claudia Rafael: “Hay que desatar cada uno de esos efectos. Porque arrasan. Porque esas niñas y niños están inoculados ahora con otro virus. Que tiene una vacuna potente y efectiva que no nace de la medicina. Nace en los vínculos humanos. Allí donde debe amasarse otro modo de ser. De estar en el mundo. De transitar la vida desde la construcción de otras miradas. Que sean capaces de hacerle frente a esa ferocidad funcional a las maquinarias creadas por el capitalismo para el arte de demoler. De despreciar. De convertir a las y los humanos en piezas replicadoras de una violencia parida por el miedo al otro”.

La viralización del racismo es un potente reaseguro de que los mandatos de la cultura represora en su expresión más cruel, serán acatados. El revés de los pasamontañas de los zapatistas, es el barbijo de los aterrorizados civiles. Cada barbijo es la bandera blanca de rendición ante cualquier intento de combate.

Freud describió el lugar del “otro” para cada sujeto. Puede ser auxiliar, modelo, objeto o rival. De las cuatro opciones, como bien señala Claudia, sólo ha quedado la rivalidad. En la cual la vida propia exige la muerte ajena. Lógica de guerra que ha desplazado a la lógica de la tregua y ha extinguido la lógica de la paz.

No los perdones Ramón Carrillo, porque te siguen citando en vano.

(Aforismo implicado A.G)

Los vínculos humanos pueden ser virus o pueden ser vacunas. Hay vínculos del amor y hay vínculos del terror. Llamados con cierta liviandad, vínculos tóxicos. Pero en todo caso, son tóxicos que matan.
Los “relatos salvajes” son una excelente expresión artística de los vínculos del terror. Recuerdo cuando Domingo Cavallo acuñó su frase salvaje: “costo social del ajuste”. Costo social que pagaban los otros y otras y otres. Nunca lo pagó el que pronto tendrá su busto en el museo de la casa rosada.

La viralización del menemismo en sus nuevas temporadas, es algo que deberá ser estudiado en profundidad. Lamentablemente, parece ser que ese virus contagió a los brasileños y llegó Bolsonaro. Si para mencionar la amplificación, la multiplicación, la difusión de un mensaje decimos que se “viralizó”, la doctrina viral de la cultura represora llegó para quedarse. Han coronado un virus como el absoluto mal. Y por lo tanto han indultado a todos los otros males que nada tienen que ver con los virus.

Ramón Carrillo, ministro de Salud Pública durante el peronismo, realizó una obra de prevención sorprendente. Junto a la Fundación Eva Perón, logró que la salud pública fuera política de estado. Murió en el exilio al que lo obligó la autodenominada revolución libertadora. Falleció muy joven, a los 50 años. Dejó varias frases memorables, ante las cuales mis “aforismos implicados” palidecen. La que tiene directa relación con la hegemonía viral de la cultura es: “Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas”.

Si le venden la idea del progreso a un capitalista, terminara haciendo una restauración conservadora con eso.

(Aforismo implicado A.G.)

Si en un intento de algebra política reemplazamos “microbios” por “virus”, Carrillo adquiere una implacable actualidad. No estoy diciendo que hay que dar vuelta la página del coronavirus. Pero tampoco pediré disculpas por no usar barbijo. Especialmente barbijo mental, que está destinado a no pensar. O aun peor: pensar desde la fábrica de pensamientos de la cultura represora.

Me parece mucho más salvaje el acuerdo de paz entre trump y los talibanes, que la “pandemia” que nos quieren hacer consumir. El hambre en la argentina y en el mundo, es una pandemia. Productora de graves enfermedades, muchas de ellas letales.

Si el hambre fue declarado como pandemia por algún organismo internacional ruego me informen. En el “mientras tanto” seguiremos luchando contra todas las formas de la cultura represora, sin dar por ningún virus más de lo que el virus vale.

Fuente: http://pelotadetrapo.org.ar/2013-09-05-12-30-19/2020/5362-la-dimensi%C3%B3n-viral-de-la-cultura-represora.html

Resumen Latinoamericano, 16 febrero 2020

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Compartimos Plenamente las palabras del Compañero Norman Briski.

Fuente: http://www.resumenlatinoamericano.org/2020/02/16/argentina-los-pecados-capitales-por-norman-briski/

Considerar que sería “siniestro” salir de las políticas económicas de occidente para plantearse una total independencia de los factores de poder externos e internos, es tal vez la peor visión burguesa que he podido escuchar.

El juego perverso del discurso como lo determinante para retomar a los protocolos capitalistas (léase FMI) hace que lo que sea determinante es el desastre para las mayorías que con estas democracias no tienen ni quieren intervenir de otra forma que no sea la llamada resistencia pacífica.

Esos inocuos discursos de la vieja diplomacia, demuestran la “lobbilidad” de qué capitalismo queremos lograr para volver al hecho civilizatorio al que aspiran las lógicas sociológicas del voto-mercado.

Parecen políticas para no violentar a la derecha que es la que tiene la dictadura de las tecnologías guerreras.

Estamos en el horno.

¿Por la complicidad civil? Por estas democracias dependientes del miedo al despojo.

Y la hipocresía mayor de la historia es que son los primeros en hablar de calentamiento global cuando son ellos los que incendian el planeta.
Y Chile baila la cueca libertaria de su declarada guerra prolongada. Pase lo que pase. Este chile esta chilena son la dignidad de una nueva era. ¡Sin páginas se escribe la historia!  La importante es citarse en una esquina.

Considerar a la revolución como un desastre, es saber todo el capital que estarías perdiendo. Nunca la revolución es un destino, es simplemente un entusiasmo por hermanarnos para vivir.

Los miedos son sanos para tener coraje no para entregarlo a cualquier pantalla.

Las vías

Los caminos

Los itinerarios

Los cursos

Las rutas

Los senderos

Los derroteros

Son la simplificadora creencia de que solo una recta puede unir el punto A con el B.

Por esos inventamos a Dios en vez de aceptar “la muerte que pasa una sola vez”. ¿En cambio cuántos días tenemos para vivir?

Norman Birski.

Fuente Fotografia y Texto: http://www.resumenlatinoamericano.org/2020/02/16/argentina-los-pecados-capitales-por-norman-briski/